El olor llegó antes que el sonido.
Sangre.
Carne quemada.
Pólvora.
Ryuven y Haruna avanzaban con cautela entre los restos de una calle destruida. A unos metros, el ejército combatía cerca de un portal abierto, una grieta negra suspendida en el aire que parecía respirar.
Los soldados gritaban órdenes.
Disparos.
Explosiones.
Y entonces…
Salió.
Un perro.
O algo que alguna vez lo había sido.
Medía casi el doble que uno normal, su piel estaba cubierta de placas óseas irregulares y la mandíbula se abría demasiado, mostrando filas de dientes afilados como cuchillas.
Un perro de mazmorra.
Uno que había escapado del perímetro militar.
Y venía hacia ellos.
Instinto de Supervivencia
—Ryuven… —susurró Haruna, tenso—. Eso no lo podemos pelear.
Ryuven lo sabía.
Su cuerpo también.
El monstruo gruñó.
Y atacó.
Todo ocurrió en segundos.
Ryuven activó Impulso Breve por reflejo. Su cuerpo se movió más rápido de lo que esperaba, esquivando por centímetros cuando las garras del animal destrozaron el pavimento donde estaba un instante antes.
Haruna intentó golpear con su cuchillo.
Error.
El metal apenas rasguñó la piel endurecida de la criatura.
El monstruo respondió con un zarpazo que lanzó a Haruna varios metros, haciéndolo rodar por el suelo.
—¡HARUNA!
El perro giró hacia Ryuven.
Sus ojos.
Eran completamente negros.
Sin emoción.
Sin duda.
Solo hambre.
Ryuven sintió algo que no había sentido desde que empezó todo.
Miedo real.
Miedo a morir.
Intentó moverse otra vez, pero su energía estaba casi agotada. El sistema apareció frente a sus ojos.
Energía insuficiente.
El monstruo saltó.
Ryuven pensó:
Aquí termina.
Un disparo retumbó.
Luego otro.
Luego una ráfaga completa.
El cuerpo del perro se sacudió en el aire antes de caer pesadamente a un lado.
Soldados.
Tres de ellos.
Uno gritó:
—¡Retírense! ¡Zona de combate activo!
Ryuven no discutió.
Se arrastró hacia Haruna, que estaba consciente pero aturdido.
Por primera vez desde que el sistema apareció…
Ryuven entendió algo con absoluta claridad.
Sin poder…
Era basura.
Experiencia Robada
Mientras los soldados remataban al monstruo, apareció una notificación.
[Has participado en combate contra: Perro de Mazmorra.][Contribución mínima registrada.]
Experiencia obtenida.
Una segunda ventana.
Nivel aumentado.
Ryuven respiró hondo.
Seguía vivo.
Y había subido de nivel.
Haruna también recibió notificaciones similares.
—Casi morimos… —murmuró Haruna con una risa nerviosa—. Eso… fue horrible.
Ryuven no respondió.
Estaba pensando.
Analizando.
Comprendiendo.
Distribución de Puntos
Pantalla de estado:
Nivel: 3
Fuerza: 5Resistencia: 5Agilidad: 5Percepción: 5Energía: 5
Puntos disponibles: 6
(3 por nivel)
Ryuven recordó el momento en que no pudo activar su habilidad.
No fue la fuerza.
No fue la velocidad.
Fue la energía.
Sin energía…
No había habilidades.
Sin habilidades…
No había ventaja.
Decisión tomada.
Distribuyó todos los puntos.
Nuevo estado:
Nivel: 3
Fuerza:5
Resistencia:
5Agilidad:
5Percepción:
5Energía: 11
Sintió el cambio inmediatamente.
Como si su cuerpo tuviera más aire por dentro.
Más margen.
Más tiempo.
Más oportunidades.
La energía es vida, pensó.
Y sonrió levemente.
La Heroína
Fue entonces cuando la vieron.
Una chica estaba arrodillada cerca de los vehículos militares, temblando mientras un médico le revisaba el brazo.
Cabello oscuro.
Rostro delicado.
Ojos grandes… llenos de miedo.
Pero lo que llamó la atención de Ryuven no fue su apariencia.
Fue la notificación.
[Individuo con Sistema Detectado.]
Haruna también la vio.
—Otra jugadora…
La chica los miró cuando se acercaron.
Su expresión era insegura.
—¿Ustedes… también… tienen ventanas…?
Su voz era suave.
Frágil.
Haruna sonrió con naturalidad.
—Sí. Somos iguales.
La chica bajó la mirada inmediatamente.
—Yo… no sé qué hacer… mis padres…
Su voz se rompió.
Ryuven observó detalles.
Postura encorvada.
Reacciones rápidas ante movimientos bruscos.
Evitar contacto visual prolongado.
Señales claras.
Miedo aprendido.
Alguien acostumbrado a obedecer.
Alguien acostumbrado a ser lastimado.
Interesante.
—¿Cómo te llamas? —preguntó Haruna.
—A… Airi…
Ryuven habló por primera vez.
—No estás sola.
La chica levantó la mirada con sorpresa.
Sus ojos se humedecieron.
—¿De verdad…?
Ryuven asintió con calma.
—Vamos a ayudarte.
Y no era una mentira.
Ayudarla… también lo ayudaría a él.
Búsqueda de Familias
Los tres decidieron buscar a sus familias antes de que la situación empeorara más.
Primero, la casa de Airi.
O lo que quedaba de ella.
El edificio estaba parcialmente colapsado.
Equipos de rescate trabajaban entre escombros.
Un oficial confirmó lo inevitable.
No hubo sobrevivientes.
Airi no lloró al principio.
Solo se quedó inmóvil.
Como si su mente se hubiera desconectado.
Luego empezó a temblar.
Ryuven puso una mano en su hombro.
—Ahora tienes que sobrevivir —dijo en voz baja—. Por ellos.
La chica asintió.
Obediente.
Aferrándose a esas palabras como a una cuerda en medio del vacío.
Luego fueron a las casas de Haruna y Ryuven.
Ambas…
Vacías.
Puertas abiertas.
Señales de evacuación apresurada.
Vecinos desaparecidos.
Nadie sabía nada.
Desaparecidos.
No muertos.
No vivos.
Simplemente…
Desconocidos.
Haruna apretó los puños.
—Tenemos que encontrarlos.
Ryuven miró el horizonte destruido de la ciudad.
—Sí…
Pero en su mente pensaba otra cosa.
Si están vivos… bien.
Si no…
El mundo no se detendría.
Nuevo Equipo
Esa noche, los tres se refugiaron en un edificio abandonado.
Haruna encendió una pequeña fogata improvisada.
Airi estaba sentada cerca de Ryuven, en silencio, como si buscara protección solo por proximidad.
Haruna sonrió levemente al ver eso.
—Parece que le agradas.
Ryuven respondió sin emoción:
—Confía rápido.
Haruna murmuró:
—O necesita confiar en alguien.
Ryuven no corrigió la frase.
Porque ambas cosas eran ciertas.
Airi habló en voz baja:
—Yo… haré lo que digan… solo… no me dejen sola…
Ryuven la miró.
Y entendió algo importante.
La obediencia nacida del miedo…
Era más fuerte que la lealtad.
—No te dejaremos —dijo.
La chica asintió, aliviada.
Haruna observó la escena con atención.
Porque él también estaba pensando.
Ryuven va a usarla.
Y en el fondo…
Él también pensaba hacerlo.
Cierre
Antes de dormir, Ryuven abrió su estado otra vez.
Energía: 11
Habilidades disponibles.
Supervivientes a su lado.
Un mundo colapsando.
Y oportunidades creciendo.
Sonrió en la oscuridad.
El miedo que sintió frente al monstruo no lo había debilitado.
Lo había educado.
Ahora sabía qué necesitaba.
Poder.
