Las mazmorras no eran solo grietas en la realidad.
Eran heridas abiertas en el mundo.
Y cada herida…
Respiraba peligro.
Preparación
Antes de entrar, Ryuven estableció algo claro.
—No vamos a morir por estupidez.
Haruna sonrió.
—Gran filosofía.
—Es en serio —continuó Ryuven—. Necesitamos tres cosas: armas mejores, comida y datos.
Habían aprendido lo suficiente en redes y conversaciones con otros supervivientes.
Mazmorras nivel 1:
Monstruos débiles pero numerosos
Núcleo al final
Recompensas básicas
Baja probabilidad de muerte… si eras cuidadoso
La teoría era fácil.
La práctica…
No.
Encontraron armas en un almacén saqueado cerca de la zona industrial.
Haruna consiguió un cuchillo de caza en mejor estado.
Ryuven tomó una barra metálica reforzada con cinta.
Airi eligió una vara de madera gruesa.
No era elegante.
Pero funcionaría.
Comida enlatada.
Agua.
Linternas.
Listos.
O al menos…
Lo más listos posible para tres adolescentes.
La Entrada
La mazmorra parecía una grieta vertical flotando en el aire.
Oscura.
Profunda.
Como un ojo sin párpados.
Airi tembló.
—¿Y si… no salimos?
Ryuven respondió con calma suave.
—Entonces saldremos.
No era una promesa.
Era dirección.
Ella asintió.
Entraron.
Interior
El mundo cambió al instante.
Un bosque gris.
Árboles sin hojas.
Niebla baja.
Olor a humedad y sangre vieja.
Haruna susurró:
—Esto es… increíble.
Ryuven pensó lo contrario.
Esto es mortal.
El primer monstruo apareció entre la niebla.
Un perro distorsionado.
Ojos rojos.
Mandíbula demasiado grande.
Muy parecido al que casi los mató días antes.
El cuerpo de Airi se congeló.
Trauma.
Ryuven reaccionó primero.
—Formación. Haruna izquierda. Airi atrás.
El monstruo atacó.
Combate
Ryuven activó su habilidad.
Impulso Breve.
La energía recorrió su cuerpo como electricidad líquida.
El mundo se volvió más lento.
Se movió hacia un costado justo cuando el perro saltaba.
Reflejo Instintivo activó de forma natural.
Golpeó con la barra metálica en el costado del monstruo.
Haruna aprovechó la apertura.
Cuchillo directo al cuello.
El monstruo chilló.
Airi dudó.
Un segundo.
Dos.
Ryuven gritó:
—¡Airi!
Ella reaccionó y golpeó con la vara.
Torpe.
Pero suficiente.
El monstruo cayó.
Notificaciones.
Experiencia.
Respiración agitada.
Corazones descontrolados.
Pero vivos.
Progreso
Avanzaron más profundo.
Tres combates.
Cinco.
Diez.
Cada pelea era un poco más coordinada.
Haruna se movía mejor.
Airi perdía el miedo lentamente.
Ryuven optimizaba energía.
Aprendía cuándo usar habilidades.
Cuándo no.
La sensación de crecimiento era tangible.
Como si el mundo recompensara cada decisión correcta.
El Mini-Jefe
En el centro del bosque apareció.
Un lobo gigante.
Tres veces el tamaño normal.
Cicatrices negras recorriendo su cuerpo.
Airi retrocedió.
—No… no…
Su respiración se rompía.
Ryuven entendió inmediatamente.
Era el mismo tipo de criatura que la había aterrorizado antes.
Trauma directo.
Haruna susurró:
—Ryuven… esto está mal.
Sí.
Lo estaba.
Pero también…
Era una oportunidad.
—Confía en mí —dijo Ryuven.
No a Haruna.
A Airi.
El lobo cargó.
Ryuven activó Impulso Breve otra vez.
Esquivó por centímetros.
Gritó:
—¡Haruna, pierna izquierda!
Haruna atacó.
El lobo respondió con un zarpazo brutal que lo lanzó contra un árbol.
Airi gritó.
Ese grito…
Rompió algo dentro de ella.
En lugar de congelarse…
Corrió hacia Haruna.
Interponiéndose.
Protegiendo.
El lobo giró hacia ella.
Ryuven vio la apertura.
Golpe directo al ojo con la barra.
Haruna se levantó y apuñaló repetidamente el cuello.
Airi golpeó con toda su fuerza.
El lobo cayó.
Silencio.
Luego…
Notificaciones en cascada.
Nivel 5
Los tres subieron niveles consecutivamente.
Nivel 4.
Nivel 5.
Ventanas luminosas frente a sus ojos.
Opciones de Clase Desbloqueadas.
Ryuven sintió una emoción profunda.
Era el primer verdadero paso hacia el poder.
Clases Ryuven Yozora
Opciones:
Mago de Energía
Manipulador Arcano
Combatiente Energético
Eligió:
Mago de Energía
Nuevas habilidades:
Pulso Energético: descarga de energía concentrada a corta distancia
Reserva Expandida: aumento permanente de energía máxima
Era perfecto para su inversión en estadísticas.
Eficiencia pura.
Haruna
Opciones:
Combatiente
Asesino
Espadachín
Eligió:
Combatiente
Habilidades:
Golpe Potenciado: aumenta fuerza en un ataque
Resistencia de Batalla: reducción temporal de daño
Versátil.
Estable.
Confiable.
Como él.
Airi
Opciones:
Soporte
Guardiana
Sanadora
Ella miró a Ryuven.
Él habló suave.
—Elige lo que quieras.
Después de unos segundos…
—Quiero… salvar…
Eligió:
Sanadora
Habilidades:
Curación Suave: regenera heridas leves
Vínculo Protector: aumenta defensa de un aliado cercano
La elección confirmó lo que Ryuven ya sabía.
Ella sería el núcleo emocional del equipo.
Distribución de Puntos
Ryuven observó sus estadísticas.
Tres puntos por nivel.
Como siempre.
Sin acumulación infinita.
Decisión inmediata.
Todos a Energía otra vez.
Porque el poder…
Estaba allí.
Los puntos desaparecieron.
Hasta el próximo nivel.
El Núcleo
Destruyeron el núcleo de la mazmorra.
La grieta colapsó.
La luz regresó.
Estaban afuera.
Habían sobrevivido.
Habían ganado.
Habían cambiado.
El Pasado de Airi
El encuentro ocurrió cuando regresaban al refugio.
Un hombre.
Borrachera evidente.
Mirada agresiva.
Cuando vio a Airi…
Sonrió.
—Mira… si es la inútil.
El cuerpo de Airi se congeló completamente.
Color desapareciendo del rostro.
—¿Creíste que podías escapar? —continuó el hombre—. Después de todo lo que gastamos en ti…
Haruna dio un paso adelante.
—¿Quién eres?
El hombre ignoró la pregunta.
—Siempre llorando… siempre débil… igual que tu madre…
Airi temblaba violentamente.
Ryuven entendió al instante.
Pasado.
Abuso.
Miedo condicionado.
El hombre levantó la mano como si fuera a golpearla.
Pero no llegó.
Porque Ryuven la detuvo.
Con calma.
Con firmeza.
—No la toques.
El hombre lo miró con desprecio.
—¿Y tú quién eres?
Ryuven sonrió.
Una sonrisa fría.
—Alguien que no tienes que provocar.
El hombre dudó.
Los ojos de Ryuven no tenían emoción.
Solo cálculo.
Finalmente, el hombre retrocedió.
Murmurando insultos.
Se fue.
Airi cayó de rodillas.
Llorando en silencio.
Ryuven se agachó frente a ella.
—Ya no estás allí.
Ella lo miró.
Como si esas palabras fueran imposibles.
Haruna observó la escena.
Pensativo.
Porque entendía algo.
La dependencia de Airi hacia Ryuven…
Acababa de volverse mucho más profunda.
Y Ryuven…
Lo sabía.
