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El ascenso del villano elegido

Sora_Suerte
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Synopsis
A sus 17 años, Ryuven Yozora siempre intentó ser una buena persona. Ayudar a otros, obedecer las reglas, hacer lo correcto… aunque nadie pareciera notarlo. Mientras tanto, los crueles prosperaban, los egoístas obtenían reconocimiento y quienes pisoteaban a los demás parecían vivir sin consecuencias. Una pregunta comenzó a perseguirlo como una sombra: ¿Por qué los malos siempre consiguen lo que quieren… y los buenos solo reciben sufrimiento? La respuesta llegó el día que lo perdió todo. En el momento más oscuro de su vida, una voz apareció ante él, ofreciéndole una oportunidad imposible: un Sistema capaz de otorgarle poder, habilidades y la posibilidad de cambiar su destino… con una única condición. Debía dejar de intentar ser el héroe.
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Chapter 1 - Capítulo 1 — El deseo que nunca confesé

A los diecisiete años, una persona debería tener sueños simples.

Aprobar exámenes.Hacer amigos.Enamorarse por primera vez.

Yo también tenía sueños.

Solo que… no eran precisamente nobles.

Quería poder.Quería riqueza.Quería mujeres hermosas que me miraran como si yo fuera el centro de su universo.

Y, sobre todo… quería ser alguien superior.

El problema era que nadie debía saberlo.

Porque, ante los ojos del mundo, yo era una buena persona.

+++++

—Ryuven, gracias por ayudarme otra vez.

Sonreí.

Era una sonrisa perfectamente calculada, con la inclinación exacta de gratitud modesta.

—No es nada. Entre amigos debemos apoyarnos, ¿no?

La chica frente a mí bajó la mirada, ligeramente sonrojada.

En ese momento pensé algo completamente distinto.

Qué molesto… si no fueras bonita, ni siquiera te hablaría.

Pero mi expresión no cambió.

Nunca cambiaba.

Había aprendido desde pequeño que las personas aman las máscaras bonitas y odian la verdad.

Así que decidí convertirme en alguien que todos pudieran amar.

Un chico amable.Responsable.Confiable.

Una fachada perfecta.

+++++

El aula estaba llena del ruido habitual de la mañana: sillas arrastrándose, risas, conversaciones triviales.

Observé a mis compañeros mientras apoyaba el mentón sobre mi mano.

Había algo que siempre me había resultado extraño.

Las personas más crueles… parecían vivir mejor.

El chico que intimidaba a los demás era popular.El que copiaba en los exámenes tenía mejores notas.El que mentía con naturalidad conseguía oportunidades.

Mientras tanto, quienes intentaban hacer lo correcto…

Solo recibían más cargas.

Yo lo sabía bien.

Porque había intentado ser bueno.

Durante años.

+++++

Cuando era niño, creía que la bondad era una inversión.

Si ayudaba a otros, ellos me ayudarían.Si era honesto, el mundo sería honesto conmigo.Si me esforzaba, obtendría reconocimiento.

Qué idea tan ingenua.

La realidad era diferente.

La bondad no garantizaba recompensas.

Solo garantizaba expectativas.

Mientras más bueno eras, más esperaban de ti.

Y cuando fallabas… aunque fuera una vez…

La decepción de los demás caía sobre ti como una tormenta.

+++++

—Oye, Ryuven.

Una voz masculina me sacó de mis pensamientos.

Era Haruto, uno de los chicos con los que solía almorzar.

—¿Puedes ayudarme con la tarea de matemáticas otra vez?

Por fuera, asentí sin dudar.

—Claro.

Por dentro…

Inútil.

Haruto siempre dependía de mí, pero luego presumía sus notas como si fueran mérito propio.

Lo sabía.

Y aun así lo ayudaba.

No por bondad.

Sino porque era útil.

Las personas que te debían favores eran recursos.

Y los recursos… eran poder.

+++++

Había algo más que nadie sabía sobre mí.

Yo despreciaba a casi todos.

No abiertamente.

Nunca lo demostraría.

Pero en mi mente… siempre existía una distancia.

Como si yo estuviera observando a los demás desde un lugar más alto.

No porque fuera mejor.

Sino porque quería serlo.

Era una arrogancia silenciosa.

Un veneno dulce.

+++++

A veces me preguntaba…

¿Y si dejara de fingir?

¿Y si actuara como realmente pensaba?

Pero entonces recordaba algo importante.

Nunca había hecho nada realmente malo.

Ni una sola acción que pudiera considerarse malvada.

Ni traiciones reales.Ni crueldad directa.Ni daño intencional.

Solo pensamientos.

Deseos.

Ambiciones ocultas.

Era como si viviera en una contradicción constante.

Quería ser un villano…

Pero actuaba como un buen chico.

+++++

Esa tarde, mientras caminaba de regreso a casa, el cielo estaba cubierto de nubes grises.

El aire tenía ese olor metálico que precede a la lluvia.

Observé mi reflejo en una ventana.

Cabello oscuro.Ojos tranquilos.Expresión amable.

Una persona confiable.

Una mentira convincente.

—¿Por qué…?

La pregunta salió de mis labios casi sin darme cuenta.

—¿Por qué los malos siempre consiguen lo que quieren…?

Una brisa fría pasó entre los edificios.

Nadie respondió.

Por supuesto que no.

El mundo no responde preguntas.

Solo presenta resultados.

+++++

Mi teléfono vibró.

Un mensaje.

Lo abrí sin pensar demasiado.

Y sentí cómo mi estómago se hundía.

Era del banco.

La deuda de mi familia… había aumentado.

Otra vez.

Mi padre había fracasado en otro negocio.

Otra vez.

Las palabras parecían moverse frente a mis ojos.

Intereses.Retrasos.Notificación final.

Respiré hondo.

El aire no llenó mis pulmones.

+++++

Esa noche, escuché a mis padres discutir.

Las paredes eran delgadas.

Las palabras atravesaban el concreto como cuchillas.

—¡No tenemos más dinero!—¡Estoy intentando arreglarlo!—¿Intentando? ¡Nos estás hundiendo!

Me cubrí los oídos con la almohada.

Pero no sirvió.

Nunca servía.

En ese momento… algo dentro de mí se quebró ligeramente.

Como una grieta invisible en el vidrio.

+++++

Al día siguiente, todo empeoró.

Siempre puede empeorar.

Esa es una ley universal.

En la escuela, descubrí que alguien había difundido un rumor sobre mí.

Que manipulaba a las personas para mi beneficio.

Que fingía ser amable.

Que era falso.

Por un instante… sentí pánico.

¿Me habían descubierto?

Pero luego observé a mis compañeros.

Sus miradas.

Sus susurros.

No era verdad lo que les molestaba.

Era otra cosa.

Envidia.

Las personas perdonan la maldad.

Pero nunca perdonan la superioridad.

+++++

—Ryuven… ¿eso es cierto?

La chica que me había agradecido el día anterior me miraba con duda.

Por dentro pensé:

Claro que es cierto.

Por fuera, bajé la mirada con tristeza.

—Si te hice sentir así… lo siento.

Silencio.

Luego…

—No… yo sé que no eres así.

Funcionó.

Siempre funcionaba.

Las personas creen lo que desean creer.

+++++

Pero esa noche…

Lo perdí todo.

Cuando regresé a casa, había cajas en la entrada.

Mis padres estaban sentados en silencio.

Mi madre lloraba.

—Nos desalojaron —dijo mi padre sin mirarme.

Las palabras cayeron como piedras en un lago inmóvil.

Desalojados.

Sin hogar.

Sin dinero.

Sin futuro claro.

Sentí algo extraño.

No tristeza.

No miedo.

Sino…

Vacío.

+++++

Caminé solo durante horas.

Las luces de la ciudad parecían distantes, como estrellas frías.

Pensé en mi vida.

En mis esfuerzos.

En mi bondad.

En mis máscaras.

¿Para qué había servido todo?

Nada.

Absolutamente nada.

Entonces…

Reí.

Una risa baja, casi silenciosa.

—Qué absurdo…

Miré el cielo oscuro.

—Si hubiera sido egoísta desde el principio… quizá estaría mejor.

La brisa nocturna se detuvo.

El mundo pareció contener la respiración.

Y entonces…

Una voz habló.

No venía de afuera.

Venía de dentro.

[Condición cumplida.]

Me quedé inmóvil.

[Individuo detectado: Ryuven Yozora.]

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

[Deseo predominante identificado: Poder, riqueza, dominación social.]

—¿Qué…?

[Se ofrece la activación del Sistema.]

Frente a mí apareció una ventana translúcida, suspendida en el aire.

Como una grieta en la realidad.

[Advertencia.]Para obtener el poder deseado, el usuario debe abandonar el camino del héroe.]

Mi garganta se secó.

—¿Abandonar…?

[Condición principal:]Dejar de intentar ser una buena persona.]

El viento volvió a soplar.

Las luces de la ciudad temblaron en mis ojos.

Durante diecisiete años…

Había intentado ser correcto.

Y no había obtenido nada.

Nada.

Cerré los ojos lentamente.

Y por primera vez…

No pensé en lo que era correcto.

Pensé en lo que quería.

Cuando los abrí de nuevo, sonreí.

No era la sonrisa amable de siempre.

Era algo más profundo.

Más honesto.

—Acepto.

[Sistema inicializando…]

En ese instante…

Sin que yo lo supiera…

Mi vida comenzó a cambiar.

Y también…

El destino de todos los que me rodeaban.