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Chapter 46 - CAMBIOS INTESPERADOS

Scott se detuvo al notar que el joven se había quedado un par de pasos atrás. Legión observaba su reloj, donde el dial giraba con un tono amarillento constante.

-¿Todo bien? *preguntó Scott.

Legión bajó el brazo con naturalidad y volvió a caminar a su lado.

-Sí *respondió con calma* Solo estaba revisando unos datos que terminaron de cargarse.

Entraron en la enfermería, donde el ambiente era tranquilo y fresco.

Hank McCoy estaba junto a una de las camillas y, al verlos, se acercó con una sonrisa amable.

-Hola, Scott. Y tú debes de ser Legión *dijo Hank, extendiendo la mano* Soy el doctor Hank McCoy. Es un gusto conocerte. Lo que hiciste hoy por estos jóvenes fue un gran trabajo.

Legión estrechó su mano con cortesía.

-Gracias, doctor. El gusto es mío *respondió* Scott me comentó que los tenía aquí, pero quería saber el estado de quienes rescatamos 

Hank consultó una tablet antes de señalar las camillas del fondo.

-Sus constantes se están normalizando. Les estamos administrando suero para eliminar cualquier rastro de la sustancia en su sistema. Están estables, pero seguirán sedados unas horas más para que su sistema nervioso descanse.

Legión asintió, pero luego añadió una consulta más.

-¿Y los otros dos chicos que traje? Los que tenían los collares.

Hank asintió mientras empezaba a caminar para guiarlos por un pasillo lateral.

-A ellos los instalamos en dos habitaciones especiales. Más que nada porque el joven que se hace llamar Hellion, que parece ser alguien cercano a Emma Frost, se estaba comportando de forma muy agresiva en cuanto recuperó la conciencia. En cuanto al chico, Speed, él simplemente dijo que también quería una habitación así, por lo que decidimos darles su espacio.

Mientras caminaban hacia las habitaciones, Hank miró de reojo a Legión con curiosidad 

-Por cierto, noté que esos collares parecen inhibir sus poderes de manera muy efectiva. ¿Te importaría compartir conmigo cómo funcionan exactamente?

Legión guardó silencio un momento.

Sintió de pronto que el traje le apretaba un poco más de lo habitual en los hombros, una sensación de incomodidad física que lo obligó a reajustar la postura.

Miró a Hank a través del visor de su casco.

-De momento no podría decírselo, doctor *respondió con calma* Pero podríamos discutirlo más adelante si le interesa.

Hank asintió con una sonrisa comprensiva, sin presionar.

-Lo entiendo perfectamente. Te agradezco la oportunidad de hablarlo en el futuro.

Llegaron frente a las puertas de las habitaciones especiales. Hank se detuvo y se despidió de ambos cortésmente.

-Aquí están, si necesitan cualquier cosa, estaré en mi laboratorio *dijo antes de retirarse.

Legión observó al doctor alejarse y luego se soltó un poco la correa de uno de sus guantes, sintiendo la piel algo tibia.

-Hank parece un buen tipo *comentó Legión* 

"Espero que no sea el mismo que decapito y clono a Logan en Krakoa", aun que este comentario lo guardo para si mismo

Scott dejó escapar una pequeña risa.

-A estado aquí con el profesor desde siempre, si tienes problemas y el profesor no esta disponible, siempre puedes acudir a el, es alguien muy sabio

-Ya veo *respondió Legión con tranquilidad* Es bueno saberlo

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Scott se detuvo frente a las puertas de las habitaciones especiales y miró a nuestro héroe

-¿Quieres que entre contigo? 

Legión negó con la cabeza suavemente 

-No es necesario, gracias *respondió* Solo me interesa hablar con uno de ellos. Será breve.

Scott asintió, apoyándose en la pared del pasillo.

-Está bien. Te esperaré aquí afuera entonces. Tómate tu tiempo.

Legión le dedicó un breve gesto de agradecimiento con la cabeza y se dirigió hacia la puerta de la habitación donde se encontraba Speed

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Entró en la habitación y encontró al chico sentado en el borde de la cama. Se estaba tocando el collar metálico con curiosidad, moviendo los dedos sobre la superficie fría.

Al ver entrar a Legión, se detuvo, algo inquieto.

-Buenas *dijo Legión a modo de saludo.

-Hola *respondió Speed, bajando las manos* Lo siento... es...es una sensación muy rara. Siento el cuerpo pesado, como si me faltara algo. Es extraño no poder sentir mis poderes.

Legión caminó hacia una silla que estaba en el rincón, la arrastró un poco y se sentó frente a él, mirándolo de frente.

-Fue necesario *explicó Legión con calma* Debido a la situación, no tenía muchas opciones. Me pusiste en un aprieto ahí fuera.

Speed bajó la vista un momento y soltó un suspiro largo, asintiendo con pesadez.

-Lo siento, de verdad. Estuve consciente todo el tiempo... eso es lo peor. No podía hacer nada. Era como si mi cuerpo no me respondiera y yo solo pudiera mirar mientras todo pasaba. Intentaba detenerme, pero mis piernas simplemente seguían corriendo.

Legión escuchó en silencio, manteniendo una postura firme en la silla.

Notó que el calor en su pecho volvía a subir un poco, una sensación leve que lo distrajo por un segundo, pero mantuvo la atención en el chico.

-No fue culpa tuya. Esa tecnología está diseñada precisamente para eso. Nadie podría haberlo resistido por su cuenta.

Speed lo miró, pareciendo un poco más aliviado por las palabras, aunque seguía jugueteando nerviosamente con el borde de la sábana.

-Aun así, gracias por sacarme de ahí *añadió el joven* ¿Cuando...cuando podre quitarme esto?

-En cuanto respondas a unas cuantas preguntas *respondió Legión con calma* No pienso dejarte con eso puesto, no te preocupes.

Speed asintió, aunque se le veía impaciente.

Se acomodó en la cama, sentándose derecho para mirar a Legión de frente, esperando sus preguntas.

El héroe guardó silencio durante unos segundos, observándolo a través del visor de su casco, antes de lanzar la primera pregunta.

-¿Qué haces aquí?

Speed parpadeó, confundido por la simplicidad de la pregunta. Soltó una risa nerviosa y extendió los brazos.

-Bueno... fui capturado, me salvaste tú y ahora estoy en esta habitación. ¿A qué te refieres?

Legión negó con la cabeza lentamente, sin moverse de la silla.

-No. Pregunto qué haces AQUI *dijo, haciendo un énfasis seco y marcado en la última palabra.

Speed entrecerró los ojos, perdiendo parte de su actitud ligera.

-Tú no deberías nacer hasta dentro de mucho tiempo en el futuro *soltó Legión* Así que, o eres un impostor, cosa que dudo, porque comparé tu firma biológica con la de Magneto y coinciden... lo que confirma que eres hijo de Wanda.

A medida que Legión avanzaba, el color desaparecía del rostro de Speed. El chico abrió la boca para decir algo, pero no le salieron las palabras.

Legión se inclinó levemente hacia adelante, reduciendo el espacio entre ambos, y su voz bajó un tono, volviéndose más directa y exigente.

-Vuelvo a preguntar... ¿Qué demonios haces aquí, Speed?

Speed se quedó mudo, con la mirada clavada en un punto inexistente de la sábana.

El silencio se prolongó lo suficiente como para que el zumbido de los equipos médicos pareciera ensordecedor.

-No... no sé de qué estás hablando *tartamudeó finalmente, intentando recuperar algo de aire* ¿Magneto? Ni siquiera lo conozco. Jamás me lo he cruzado en mi vida. Debes estar confundido, te lo aseguro, yo solo...

Antes de que pudiera terminar la frase, Legión se movió con rapidez. Lo sujetó con firmeza del collar metálico y lo atrajo hacia adelante de un tirón brusco, obligándolo a quedar a pocos centímetros de su casco.

-De alguna forma te capturaron, y tú eres del futuro *soltó Legión, con un tono que ya no era paciente, sino marcadamente agresivo* ¿Quién sabe qué cosas sabes o cuánto tiempo llevan teniéndote como prisionero?

La respiración de Speed se aceleró, pero Legión no lo soltó.

El calor que sentía en su pecho parecía haberse trasladado a sus manos, y su voz, aunque todavía bajo el modulador del casco, vibraba con una intensidad nueva.

-Los Centinelas mejorados no deberían existir todavía, pero hace poco tuve que enfrentarme a uno *continuó Legión, apretando el agarre* Hay dispositivos de control mental por todos lados, Killgrave no aparece por ninguna parte y ahora apareces tú.

Speed intentó echarse hacia atrás, pero el agarre en su cuello era de hierro. Legión se acercó un poco más, invadiendo por completo su espacio personal.

-Déjame decirte algo, Tommy Shepherd *dijo, pronunciando el nombre con agresividad* Hijo de la Bruja Escarlata, mejor conocida como Wanda Maximoff. ¿Hace cuánto tiempo estás bajo su control y qué demonios les dijiste?

Tommy perdió el resto de color que le quedaba en la cara. Sus ojos se abrieron con puro pavor al escuchar su verdadero nombre y el de su madre salir de la boca de aquel desconocido.

La presión en el collar le impedía tragar saliva correctamente, y la forma en que Legión lo miraba, incluso a través del casco, era la de alguien que no iba a aceptar ninguna mentira más.

Se quedó sin aire un momento, con los ojos muy abiertos y la voz quebrada.

-Yo... y-yo... *tartamudeó, incapaz de articular una sola palabra coherente bajo la presión.

Legión se quedó estático un segundo, como si de repente se escuchara a sí mismo.

Sus dedos, que apretaban el metal con una fuerza innecesaria, se relajaron lentamente. Soltó el collar de golpe, haciendo que Speed cayera de espaldas sobre la cama

El héroe retrocedió un paso, sacudiendo levemente la cabeza bajo el casco.

-Lo siento *dijo Legión, y esta vez su voz recuperó el tono pausado de antes, aunque se notaba un rastro de cansancio* No quise hacer eso. Pero... eres la pieza que me faltaba en todo este rompecabezas. Necesito saber la verdad.

Speed tardó unos segundos en recomponerse. Se incorporó apoyado en los codos, mirando a la figura frente a él con una mezcla de miedo y curiosidad

-Hace... hace mucho *logró decir Speed, tratando de que su voz no temblara* No sé cuánto exactamente, pero me tenían en esa cápsula. Me preguntaban cosas... cosas sobre mi familia, sobre lo que pasaría. Yo no quería decir nada, pero ellos... tenían a alguien que tenía formas de hacerme hablar.

El chico se quedó mirando fijamente el visor del casco de Legión. De pronto, un pensamiento pareció cruzarle la mente y sus ojos se abrieron con sorpresa.

-Tú... tú también eres del futuro *soltó Speed, con voz apenas audible* Por eso sabes quién soy. Por eso sabes lo de mi madre.

-No *negó Legión de inmediato, con una firmeza seca* No soy del futuro.

-¿Entonces cómo...?

-Tengo mis propias formas de saber las cosas *lo interrumpió Legión, recuperando la compostura y sentándose de nuevo* El problema es que hay demasiadas cosas fuera de lugar. Los Purificadores tienen tecnología que no deberían tener, y parece que tú eres la clave de cómo empezó todo este desastre. Así que necesito que hagas memoria Tommy

Tommy se quedó pensativo, mirando hacia el techo mientras intentaba poner en orden sus recuerdos.

-No sé exactamente cuándo fue *empezó a decir Speed en voz baja* Pero llegué a esta era hace aproximadamente... dos años.

Al escuchar eso, Legión se inclinó hacia atrás en la silla. Se pasó una mano por la parte frontal del casco y soltó un suspiro largo y pesado.

Dos años era mucho más tiempo del que había imaginado; era tiempo suficiente para cambiar el curso de muchas cosas.

-¿Cómo te atraparon? *preguntó Legión.

Speed soltó una risa amarga, llena de arrepentimiento.

-Estaba emocionado por todo *confesó, mirando sus manos* La gente, la comida... todo era tan diferente, tan lleno de vida comparado con lo que yo conocía. Un día, una chica se me acercó mientras estaba comiendo algo. Me preguntó mi nombre, qué hacía allí... ya sabes. Tenía un nombre bonito, Sofía.

Legión no dijo nada, pero la tensión en sus hombros aumentó.

-Hablamos mucho, hasta que oscureció *continuó Tommy con la mirada perdida* Ella me ofreció un lugar donde pasar la noche.

-Oh, no... *murmuró Legión por lo bajo, frotándose la sien sobre el metal del casco.

Speed se encogió de hombros, como tratando de restarle importancia a su propio error.

-Era una muchacha muy amable y linda. En mi tiempo no hay tantos jóvenes... y todos están tan preocupados por sobrevivir que no suelen ser tan... agradables. Me dejé llevar y acepté... Lo último que recuerdo es tomar un chocolate caliente que ella me dio. Después de eso, me dio mucho sueño.

Se hizo un silencio incómodo en la habitación. Speed volvió a tocarse el collar, dándose cuenta ahora de lo estúpido que había sido.

-Cuando desperté, ya estaba en una de esas cápsulas. Y el resto... bueno, ya lo sabes.

Legión asintió lentamente, procesando la magnitud del error de Speed. Volvió a suspirar, pero esta vez el sonido fue más forzado, como si le costara recuperar el aliento.

En ese momento, la voz de Sid resonó en el interior de su casco

-Señor, su temperatura corporal se ha disparado de golpe y sus niveles hormonales están actuando de forma errática. Le recomiendo que-

Legión no le prestó atención.

Sentía que el traje le quemaba la piel y que el espacio dentro del casco se reducía por segundos.

Con un gesto rápido, apretó un botón en el lateral de su cuello; se escuchó un pequeño siseo y el traje se aflojó ligeramente, permitiéndole respirar un poco mejor, aunque el calor persistía.

-¿Cómo llegaste a esta aquí? *preguntó, fijando su vista en Speed.

El chico se quedó en silencio, mirando hacia un rincón de la habitación, dudando si debía dar el siguiente paso en su confesión.

Los segundos pasaban y el silencio empezó a carcomer la paciencia de Legión. Sintió presión en la mandíbula y sus dedos tamborilearon con fuerza sobre la silla.

-Déjame decirte al... *empezó, con un tono que subió de volumen bruscamente, pero se cortó de golpe.

Legión cerró el puño con fuerza y se obligó a soltar el aire por la nariz, luchando por retomar el control de su propia voz.

Tras un momento, reformuló la pregunta, tratando de sonar calmado, aunque el esfuerzo era evidente.

-Chico... esto es importante. Necesito saberlo. ¿Cómo llegaste aquí?

Tommy bajó la mirada hacia sus manos, jugueteando con las sábanas de nuevo.

La actitud que había mostrado al principio se había transformado en una especie de resentimiento infantil.

-Me había peleado con mi hermano y con mi tía Lorna *confesó Speed con la voz cargada de amargura* Siempre me dejan las misiones simples, las aburridas. Todos ponen sus vidas en juego ahí fuera y a mí solo me daban tareas de mensajero. "Corre aquí, trae esto, lleva aquello".

Speed soltó una risa seca, sin rastro de alegría.

-Yo quería demostrar mi valor, demostrar que también podía luchar. Pero la tía Lorna se puso terca. Dijo que era muy peligroso, que su deber era cuidarnos a todos, especialmente a nosotros. Y para colmo, mi hermano también se puso de su lado. Dijo que yo era "demasiado joven" para eso. Qué idiota... ¡somos gemelos! Tenemos exactamente la misma edad.

Legión escuchaba, pero el calor en su nuca se estaba volviendo una pulsación rítmica, por momentos se le dificultaba incluso mantener la concentración

-Así que me enojé *continuó Speed, apretando los dientes* Me cansé de que me trataran como a un niño. Tomé el aparato de Cable y abrí un portal al pasado. Solo quería irme, demostrarles que podía valerme por mí mismo en otra parte.

-¿Qué pasó con el aparato de Cable? *preguntó el héroe, tratando de mantener la voz estable.

Speed se encogió de hombros, evitando la mirada del hombre del casco.

-Borré la fecha y salté por el portal *admitió el chico* Dejé el aparato atrás, en mi tiempo. No quería que me rastrearan de vuelta.

Legión soltó un largo suspiro, sintiendo cómo el sudor le resbalaba por la frente. Se llevó una mano a la cabeza, presionando los laterales del casco para intentar aliviar esa sensación de opresión que no lo dejaba pensar con claridad.

-Así que tomaste el portal, no te llevaste el aparato y estuviste capturado dos años *resumió Legión, hablando con una lentitud deliberada para no perder la compostura* Necesito que hagas un último esfuerzo, Tommy. ¿Recuerdas algo más? ¿Caras? ¿Nombres? ¿Algún lugar específico donde te llevaran antes de terminar en ese laboratorio? Algo que pueda servir de pista.

El velocista frunció el ceño, apretando los párpados mientras intentaba buscar algo en su memoria, pero terminó negando con la cabeza, frustrado.

-Todo está... difuso *admitió en voz baja* Sé que hablé. Sé que hablé muchísimo, pero no recuerdo con quién. Había muchas preguntas, una tras otra... y me hicieron pruebas en algún sitio cerrado, oscuro. Pero después de eso, solo recuerdo estar en la cápsula. El tiempo simplemente dejó de tener sentido allí dentro.

-¿Y qué sabes de Killgrave? *preguntó Legión, con la voz volviéndose un poco más profunda, casi sin darse cuenta.

Speed dudó un segundo, bajando la vista y jugando nerviosamente con sus dedos, evitando el contacto visual con el casco de Legión. El silencio se prolongó un instante más de lo debido.

-Tommy *dijo Legión, usando su nombre para forzarlo a prestar atención.

El chico cerró los ojos con fuerza, como si le doliera admitir lo que venía a continuación.

-En el futuro... no quedan muchas resistencias *empezó a decir con voz apenas audible* Está la que lidera mi tía, y algunas más pequeñas dispersas por ahí. Una de ellas, la más famosa, es la que lidera Killgrave.

Speed tomó aire, encogiéndose un poco en la cama.

-Y puede que les haya contado sobre él... su nombre, sus... sus poderes. No podía evitarlo, ellos preguntaban y yo simplemente no podía cerrar la boca.

Legión no pudo más.

Sintió que el calor dentro del traje se volvía insoportable. Se levantó de golpe, caminando hasta la pared frente a Speed, acorralando visualmente al chico.

-Señor, escuche *la voz de Sid volvió a sonar en su oído, más urgente* su fisiología esta-

-Cállate *gruñó él por lo bajo, cortándola en seco.

De repente, un impulso violento le recorrió el brazo.

Sin pensarlo, giró y golpeó la pared que tenía a su espalda con una fuerza devastadora. El sonido fue como un cañonazo y la estructura se agrietó de forma muy visible, con fragmentos de yeso volando por el aire.

Del otro lado de la pared, en la habitación contigua, se escuchó un grito lleno de rabia.

-¡¿Pero qué demonios?! ¡¿Qué carajo les pasa, dementes?! *era la voz de Hellion, que gritaba furioso desde su "habitación"

Speed dio un salto en la cama, encogiéndose ante el arrebato.

Casi al mismo tiempo, la puerta se abrió de golpe y Scott entró apurado, con el visor brillando.

-¡¿Qué ha pasado?! *preguntó, deteniéndose en seco al ver la pared destrozada y a Legión con el puño todavía hundido en ella.

El joven se quedó congelado un momento, mirando el desastre que acababa de hacer. Retiró la mano lentamente y se volvió hacia Scott

-Maldita sea yo...lo siento, Scott... de verdad, otra vez *dijo con voz ronca, llevándose la otra mano a la cabeza* Estoy haciendo un desastre.

Miró a Speed, que seguía pálido.

-Es que... esta cosa me aprieta demasiado. Me está matando.

Sid intentó decir algo más, pero Legión la ignoró por completo.

Con dedos temblorosos, apretó una secuencia de comandos en el panel de su brazo.

Al instante, se escuchó un siseo metálico y la parte superior del casco —la zona que cubría su cabello y los laterales donde deberían estar sus orejas— se retrajo de forma mecánica, plegándose sobre la nuca.

Legión soltó un suspiro de alivio profundo, sintiendo el aire fresco de la habitación sobre su piel.

-Ah... mucho mejor. Ahora sí puedo pensar *murmuró, pasándose una mano por la frente.

Sin embargo, al levantar la vista, notó el silencio en la habitación.

Scott y Speed lo miraban fijamente, con una expresión de desconcierto

-¿Qué? *preguntó Legión, sin entender la reacción* ¿Qué pasa?

-Tú... habías mencionado que eras humano, ¿no? *preguntó Scott, sin apartar la vista.

Legión asintió, confundido.

-Sí, lo soy. ¿Por qué...?

Speed levantó un dedo, señalando a Legión.

-Porque la última vez que revisé *dijo el chico con voz entrecortada* los humanos no tienen orejas de animal.

-¿De qué hablas? *Legión frunció el ceño.

En ese momento, Sid intervino por fin.

Desplegó una pantalla holográfica justo delante de su rostro para que pudiera verse.

Legión se impacto al ver su reflejo, su cabello ya no era el de siempre, ahora era de un naranja vibrante con rayas negras, y justo donde deberían estar sus orejas humanas, asomaban dos orejas de tigre, peludas y alertas, que se movieron ligeramente ante el ruido de la ventilación.

-Puta madre

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BUENAS, COMO ANDAN? SI, LO SE, UN CAPITULO AHORA? EN ESTA EPOCA DEL AÑO? A ESTA HORA DEL DIA? CON ESTA ECONOMIA?.....SI

COMO SEA, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, PARECE QUE, INCREIBLEMENTE, ALGUNOS ADIVINARON QUIEN ERA EL INVITADO SORPRESA, ASI QUE FELICIDADES.

AHORA NUESTRO PROTAGONISTA TENDRA QUE LIDIAR CON CIERTOS CAMBIOS, FISICOS Y EMOCIONALES QUE NUESTRO QUERIDO FELINO FAVORITO POSEE, TAMBIEN, PARECE QUE SPEED A SIDO UN CHICO MUY TRAVIESO, Y POR SUS TRAVESURAS, GENTE MUY MALA TIENE INFORMACION DELICADA, DESCUBRIMOS POR QUE KILLGRAVE NO A PODIDO SER LOCALIZADO, QUE COSAS.

ME PREGUNTO QUE SUCEDERA EN EL FUTURO? 

COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR SU APOYO Y SUS COMENTARIOS

NOS VEMOS EN LA PROXIMA

UN BESITO :)

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