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Chapter 27 - La espada voladora

Extimum y Harry aparecieron un gran salón después de ser teletransportados por el traslador.

El lugar era amplio, con paredes negras adornadas con finos tallados, estatuas imponentes y decoraciones de criaturas mitológicas hechas con gran detalle.

Similar a la embajada de Francia, también había una sección para oficializar la entrada, junto con asistentes listos para guiar a los nuevos visitantes.

La vestimenta de los asistentes y empleados de recepción consistía en un hanfu blanco con detalles rojos para las mujeres, y negro con rojo para los hombres. Además, portaban herramientas mágicas de distintas naturalezas: anillos, colgantes, accesorios para el cabello… Todos irradiaban una sutil onda mágica casi imperceptible que delataba su origen sobrenatural.

Harry: "Wow, qué figuras tan realistas". Comentó, impresionado por el realismo de las estatuas y la grandeza del lugar. Los chinos ciertamente no escatimaban en ostentar su embajada.

Extimum: "Vamos, esto es solo una recepción". Replicó, igualmente entusiasmado, aunque menos expresivo, pues ya tenía una idea de qué esperar.

Como Extimum se dirigió directamente a formarse en uno de los mostradores, ningún asistente se acercó para orientarlos. Había muchos más mostradores que en Francia, por lo que, a pesar del constante flujo de magos extranjeros y locales, la atención era rápida y eficiente.

??? (chino): "Bienvenidos a nuestra nación, por favor llene sus datos en el formulario para registrar su entrada".

Harry: "¿Entendiste lo que dijo?". Preguntó, completamente perdido. Estaba tan entusiasmado con la idea de viajar que no se había detenido a pensar que, en China, lo natural era que hablaran chino.

Extimum asintió y diligenció su propio formulario y el de Harry. Ya había hecho algunos arreglos poco legales con Snaglok para obtener permiso de viaje; dado que Harry no podía cambiar su apariencia y edad, debía tener la autoridad para entrar a otro país sin necesidad del consentimiento de sus tutores. De otra forma, aunque consiguiera el permiso de los Dursley, Dumbledore se enteraría de inmediato.

Extimum(chino): " Gracias".

Terminado el registro, se dirigieron a una red flu que los llevaría a la ciudad mágica. Eran alrededor de las seis de la tarde en China, aunque habían salido de Londres cerca de las once de la mañana. La diferencia horaria de siete horas hizo que Extimum considerara buscar un hotel antes de recorrer la ciudad.

Según el folleto informativo, China solo tenía tres ciudades mágicas, ubicadas cerca de las ciudades muggles de Jixi y Nanchang, y en la región del Tíbet, esta última próxima a la escuela de magia Shēng shàng tiānkōng, situada sobre una isla flotante.

(En la saga oficial no se menciona escuela de magia en China, en Asia, solo hay una en Japón. Me la inventé, porque siendo China un territorio tan extenso, sería imposible que no tuviera la suya. XD)

La ciudad a la que se dirigían Extimum y Harry estaba en Nanchang y se llamaba Xuézhě de xiūxí ("Descanso del erudito"), la más cercana al Ministerio Mágico Chino.

Al llegar a una chimenea, Extimum se giró hacia Harry.

Extimum: "Bien, escúchame. Toma un poco de ese polvo, di el nombre del lugar y lánzalo a tus pies. Vamos a la ciudad "Descanso del erudito". Por suerte, la red flu adapta los nombres al inglés, así que no tendrás que preocuparte por la pronunciación. Vamos, ve tu primero".

La red flu era común en las sociedades mágicas: funcionaba solo dentro de un país y entre chimeneas registradas. Era un transporte rápido y fácil, aunque un poco limitado. Aun así, era ideal para estos casos.

Harry: "Entiendo. ¡Descanso del erudito!". Gritó al arrojar el polvo al piso de la chimenea. Desapareció entre llamas verdes.

Extimum: "Descanso del erudito". repitió Extimum, siguiendo a Harry tras pagar al encargado. Viajar por flu era bastante barato: solo costaba 10 knuts por persona. Era un negocio muy rentable.

Apareció en una chimenea enorme dentro de un callejón iluminado por linternas de papel rojo. Al salir, vio a Harry mirando con ansias el bullicio de gente.

[Imagen]

Extimum: "Harry".

Harry: "Llegaste. Por un momento pensé que me había perdido".

Extimum: "Solo me detuve a pagar el viaje. Vamos, busquemos un hotel primero".

Extimum observó la ciudad mágica: edificios antiguos, pagodas iluminadas con linternas flotantes, personas volando sobre alfombras o, incluso, sobre espadas.

Las escobas eran la herramienta voladora más popular en el mundo mágico, principalmente por la influencia del quidditch, pero había muchas otras opciones, preferidas según la región.

Las calles eran espaciosas, aunque el alto flujo de personas las hacía parecer más estrechas. La gente local vestía con estilos muy distintos a los vistos en el Ministerio. Era común ver personas armadas con armas mágicas, así como ropa variada: kāṣāya, qipao, hanfus y kimonos; una minoría llevaba túnicas típicas de mago o trajes de corte occidental.

Aunque la ropa recordaba a la vestimenta muggle de la antigüedad, presentaba detalles que evidenciaban su naturaleza mágica: materiales raros, encantamientos, accesorios flotantes o vivos. Había sombreros que respiraban, trajes con dragones que se movían, cuentas budistas flotantes, flores ilusorias o pequeños fantasmas que rondaban a su portador.

Y no todos eran humanos. Las ciudades mágicas chinas parecían más libres y fantásticas que las europeas, con mayor variedad de efectos especiales y razas.

O al menos así parecía.

Harry: "¿Esa mujer tiene cuernos?". Preguntó, señalando a una mujer alta y hermosa de cabello rojo rubí que vestía un kimono rosa. De no ser por los dos cuernos en la cabeza, los colmillos ligeramente puntiagudos y el leve tono rojizo de su piel, podría pasar por humana.

Extimum: "Oye, no la señales". Advirtió rápidamente, bajando la mano de Harry que señalaba.

De un vistazo, reconoció que esa mujer probablemente era mestiza humano–Oni.

Por suerte, la mujer no se dio cuenta. La discriminación racial no era desconocida, pero variaba según el país. Algunas naciones imponían duras restricciones, mientras que otras aceptaban y convivían pacíficamente con diferentes razas.

Muchas criaturas vivían aisladas en territorios propios, pero algunas lograban integrarse en países más tolerantes. Mientras tuvieran cierta inteligencia y apariencia similar a la humana, podían convivir con magos sin demasiados problemas. Las criaturas híbridas solían tener mayor aceptación que sus parientes puramente bestiales.

Como los duendes, una raza que había tenido varios conflictos históricos con los magos, pero aun así controlan y dirigen casi todos los bancos mágicos.

La Oni frente a ellos era otro ejemplo: su linaje humano predominaba en su aspecto, lo que le permitía vivir más cómodamente en entornos donde habitaban los magos.

Tal situación preocupaba a Extimum respecto a su propio linaje, aunque sus habilidades hacían poco probable que alguien descubriera su naturaleza. Solo criaturas muy sensibles podían percibir algo extraño en su magia, y aun así podía ocultarlo bajo su lado humano.

No era como si hubiera algo malo en ello, eran principalmente los prejuicios.

Extimum y Harry recorrieron la ciudad hasta altas horas de la noche, probando todo tipo de comida y explorando numerosas tiendas. Extimum pensó que, como en París o Londres, la zona mágica abarcaría solo unas cuantas calles, pero se sorprendió al descubrir que esta ciudad era mucho más extensa; apenas habían recorrido la mitad.

Aunque además de su inmensidad, la comunicación también era otro punto que los retrasó un poco.

Harry no podía entender a la mayoría de las personas, por lo que Extimum tuvo que actuar como traductor. No podía quejarse: después de todo, él lo había invitado. Por otro lado, obtuvo la dirección de una tienda de armas mágicas que planeaba visitar más tarde.

.

A la mañana siguiente, Extimum se despertó cerca de las ocho. Tras arreglarse, salió de su habitación y fue a buscar a Harry.

**Toc Toc**

Extimum: "¿Ya estás despierto?".

Harry: "¿Extimum? Sí, espera un momento". Habiéndose levantado temprano por la costumbre de preparar el desayuno a sus tíos.

Minutos después, bajaron al restaurante del hotel. El hotel tenía un estilo agradable para los estándares mágicos: cada habitación contaba con baño y un pequeño patio, con espacio para una mesa y sillas de piedra.

Se sentaron en silencio hasta que Harry, visiblemente incómodo, habló.

Harry:" ¿Haces viajes como este solo? ¿No te acompañan tus padres o alguien?".

Extimum: "Bueno, este es solo el segundo que hago. Mis padres son personas ocupadas, por lo que no los veo muy seguido". 'O casi nunca'.

Harry notó que había tocado un tema delicado. Estaba pensando en decir algo más, pero la llegada de la mesera lo salvó de la incomodidad.

???: "Buenos días, queridos huéspedes. ¿Que desean ordenar?". Preguntó una mujer de rasgos asiáticos y ojos amarillos, que hablaba inglés con fluidez. Sus orejas felinas, una cola de gato y el pelaje visible en algunas partes del cuerpo revelaban que probablemente era un híbrido kneazle–mago.

Era un verdadero misterio cómo n había nació tal híbrido.

Harry: "Es bueno que hables inglés. Es agotador ver tantos caracteres por todos lados y tan pocos letreros normales… Dame un desayuno normal".

La mesera dejó escapar una leve risa que sonó más como un ronroneo.

???: "¿Entonces por qué viniste a China, si no puedes entender el idioma local?".

Harry: "¿La emoción del momento, supongo?"

???: "No es una mala razón".

Su libreta flotante anotó la orden de Harry, y luego se giró hacia Extimum. Al mirarlo, sus pupilas se afilaron de repente, como si sus sentidos se hubieran agudizado. Sin embargo, tras observarlo detenidamente, no encontró nada fuera de lo común.

???: "¿Y usted, señor?".

Extimum: "Tomaré lo mismo". Respondió, consciente de su reacción, pero sin darle importancia.

La mesera se fue poco después de tomar el pedido de ambos.

Harry: "¿No crees que hay muchas criaturas mágicas e híbridos aquí? Solo ayer vi más que en todo Hogwarts o en los libros de Defensa Contra las Artes Oscuras".

Extimum:" Es cierto. Las regulaciones son mucho más laxas en China; casi parece que hubiéramos viajado a otro mundo".

La libertad de circulación incluso para especies menos agradables a la vista probablemente se debía también a la presencia de aurores fuertemente armados, que patrullaban la ciudad con espadas y lanzas encantadas. Una vista que lograba un efecto mucho más amenazante que el saber que también cargaban sus varitas.

Hablando de armas mágicas, eran comunes en muchas comunidades, valoradas por su eficacia inmediata y su trasfondo cultural. No eran tan versátiles como las varitas para lanzar hechizos, pero podían usarse de forma similar con suficiente habilidad. Al igual que las varitas, eran producto de técnicas antiguas combinando runas, encantamientos, alquimia y materiales mágicos.

Su uso era más simbólico que otra cosa.

Como el Comité de Exterminación de Criaturas Peligrosas. Utilizan armas encantadas para la ejecución y caza de las criaturas mágicas, aunque también podría deberse a una cierta morbosidad perversa que aún perduraba en la sangre de los magos en la que disfrutaban de ver como la sangre fluye por el metal de la hoja.

Después del desayuno, Extimum y Harry se dirigieron a la tienda de armas mágicas cuya dirección había conseguido la noche anterior.

El edificio de la tienda tenía una forma peculiar, similar a una bota, construido enteramente con piedra negra y detalles en metal blanco. A pesar de su rareza, el diseño resultaba agradable a la vista. En ese momento había solo tres personas más observando los productos.

Extimum entró acompañado de Harry, que se dedicó a mirar todo a su alrededor.

El interior no era muy grande. A la derecha había repisas con espadas, dagas, lanzas, alabardas, sables, hachas, martillos, ballestas e incluso porras, todas organizadas por tipo y tamaño.

Al frente, un gran mostrador exhibía metales mágicos en bruto y refinados, junto con empuñaduras y accesorios. Detrás del mostrador había dos hombres: uno robusto, de rasgos chinos, y un duende que afilaba la hoja de una lanza.

???(chino): "Bienvenidos, mi nombre Wang Shixou, ¿en qué puedo ayudarlo, joven?". Saludó el mago, un hombre alto y musculoso, de cabello y ojos negros, vestido con un cheongsam gris y un delantal blanco.

El duende levantó brevemente la vista, pero volvió a su trabajo afilando la hoja de una lanza.

Desde su llegada a China, Extimum había mantenido la apariencia de un joven adulto. Así evitaba llamar de más la atención y hacía más fácil varios procesos. Aunque, por lo que había visto, su apariencia real aquí no llamaría demasiado la atención. Ya había visto a gente mucho más peculiar.

Extimum (chino): "Buenos días. Estoy buscando una espada. Es la primera vez que compro una, así que agradecería un poco de orientación".

Wang (chino): "Es bueno ver a jóvenes interesados en las armas. Hoy en día, salvo los aurores, las nuevas generaciones ya no aprecian las armas frías.

Para darte una introducción. Aquí vendemos distintos tipos de armas:

La primera opción son simples armas mejoradas mágicamente. Útiles para practicar, pero sin propiedades especiales.

Luego tenemos a las armas encantadas. Adaptadas al gusto del usuario y con diversas aplicaciones. Ideal si solo deseas una buena arma.

Por último, tenemos las espadas míticas de nuestro país. No las encontraras en otro lugar. Además de estar encantadas, pueden volar y usarse como transporte, muy populares entre las familias influyentes por su versatilidad.

Aunque, no te aconsejo jugar quidditch con ella, algunos los intentaron, pero no terminaron muy bien".

"Bien, querido cliente, ¿cuál deseas?".

Extimum (chino):" El tercer tipo estará bien. Quiero una espada larga".

Ambos discutieron los detalles. Las espadas voladoras tenían modelos y mejoras, igual que las escobas mágicas, y se vinculaban al mago mediante un ritual de sangre, lo que permitía controlarlas mentalmente. Podían encargarse a medida o comprarse directamente de las disponibles.

Tras la negociación, el duende, llamado Roging, fue al taller trasero y regresó con una espada envainada en negro y decorada con un dragón dorado.

Roging (chino): "Esta es adecuada para usted. Solo debe dejar caer unas gotas de sangre en la empuñadura; el ritual ya está preparado". Explicó lentamente.

Extimum tomó el arma, la desenvainó y observó su hoja platina, sin características especiales aún. Por la explicación, sabía que la espada adoptaría una forma acorde a sus preferencias una vez completado el vínculo.

 Harry, que había estado observando, no dejaba de sorprenderse de cómo Extimum había pasado de un chino titubeante a hablarlo con total fluidez tras interactuar con los locales en tan poco tiempo.

Extimum se pinchó el pulgar, presionó su sangre contra la empuñadura y, durante dos segundos, él y la espada brillaron débilmente. Sintió de inmediato la conexión: podía llamarla desde cualquier distancia y ordenarle moverse a voluntad, aunque requería concentración.

En ese momento, la espada y la vaina cambiaron. La hoja adoptó un tono cristalino con detalles morados; la vaina reemplazó al dragón por un zorro de nueve colas, en plateado brillante con adornos púrpura.

[Imagen de la forma de la espada]

La hoja metálica brillaba como si fuera de cristal iridiscente.

Harry: "Se ve increíble. Como si estuviera hecha de cristal".

Roging (chino):" Tch, pretensioso". Roging murmuró, no parecía contento con el diseño tan deslumbrante para una espada, incluso si secretamente alababa el gran detalle que adquirió.

Extimum (chino): "Gracias. Aquí tiene".

Ignorando el comentario, pagó 46 galeones.

Siendo un poco infantil, Extimum considero que la espada se veía muy cool con su diseño de cristal, incluso si no había pensado explícitamente en él.

Al salir, se dirigieron a una zona de despegue para herramientas mágicas voladoras. Aunque algunos magos volaban por el cielo, no estaba permitido despegar o aterrizar en cualquier parte por razones de seguridad.

Aunque se mantuvo exteriormente tranquilo, Extimum estaba igual de emocionado que Harry por volar en una espada voladora, por ello ambos corrieron hacia el lugar después de salir de la tienda. Ni siquiera hicieron falta palabras, apenas salieron, ambos ya sabían que querían hacer.

Al llegar al lugar, Extimum desenvainó la espada y la lanzó al aire; esta flotó en posición horizontal y se expandió en tamaño. Tenía encantamientos básicos de seguridad (antimaleficios, antirrobo y antimuggle) y podía ajustar su tamaño para llevar hasta cuatro personas.

Saltó sobre la espada, que lo sostuvo perfectamente. Harry se subió detrás, algo más cauteloso. Una leve atracción mágica en sus pies impedía que cayeran.

Con un simple pensamiento, Extimum inclinó la espada y se elevó a gran velocidad. No activó el encantamiento que anulaba la resistencia del aire; quería sentir el viento golpeándole el rostro.

**Swish**

** ¡Yujuuuuu! **

Extimum gritó de emoción mientras ascendían hacia el cielo. Su ropa revoleteaba y la ciudad abajo se difuminó bajo las nubes.

Harry: "¡Es increíble! Es mucho más rápido que mi escoba". No hizo ningún esfuerzo por ocultar su emoción, pues también era un ávido surcador de los cielos.

Extimum asintió ante sus palabras y observó la vista desde el cielo.

Volar en una espada era realmente diferente. Especialmente por el hecho de que era más cómodo para llevar personas. Con sus hechizos de variación de tamaño, podría llevar hasta 3 personas más, sentados o de pie y podía volar a una velocidad máxima de 300km/h.

Volaron durante una hora, probando acrobacias imposibles sin riesgo de caer, hasta aterrizar en una zona menos concurrida.

Harry: "Casi quiero comprar una yo mismo, pero lo mío es más el quidditch, así que me conformare con solo usar la escoba".

Extimum: "Aún podrías considerar un arma mágica. Nunca está de más tener una herramienta para defenderse, y en Londres no es fácil conseguirlas. Allí tendrías que batallar con los duendes".

Harry: "Lo pensaré".

Extimum miro su espada y esta regresó sola a su vaina en su cadera.

Habiendo tenido suficiente emoción y acercándose la hora del almuerzo, Extimum planeaba visitar algún restaurante cercano. Había disfrutado algunos platos chinos, especialmente la comida picante, literalmente te hacían escupir fuego, era difícil aburrirse de platos con efectos tan entretenidos, siempre que tuvieras un estómago fuerte.

Tras dar algunas miradas al lugar, notaron que la zona donde habían aterrizado estaba mucho menos concurrida que el resto de la ciudad. Las calles eran más silenciosas y la gente parecía esquiva. Extimum supuso que podía ser un barrio residencial o una zona con poco atractivo turístico.

Después de caminar un rato, Extimum vio una tienda que llamó su atención, principalmente porque el letrero estaba en inglés, algo poco común en los locales que habían visto.

"Criaturas exóticas".

El nombre no era llamativo, pero el edificio sí: dorado y con forma de jaula para pájaros, sus paredes imitaban barrotes y la planta baja tenía una gran ventana que no dejaba ver el interior.

Por supuesto, solo eso no era lo que lo atrajo. Por más peculiar que fuera, ya había visto edificios con formas novedosas antes, incluso en Londres había algunos, sin embargo, sintió un impulso, una premonición de que allí había algo que no podía dejar pasar.

Harry: "¿Quieres entrar a ese lugar?". Preguntó, al notar su mirada fija.

Extimum: "Si… creo que puedo encontrar algo que quiero".

Harry: "¿Y qué es?".

Extimum: "No lo sé". Encogiéndose de hombros, se dirigió hacia el local.

Harry lo siguió, más por curiosidad que por otra cosa. La barrera del idioma limitaba sus opciones y comenzaba a plantearse seriamente estudiar otras lenguas al volver a casa.

Extimum empujó la puerta y entró. El interior era más grande de lo esperado, pero la atmósfera estaba lejos de la que tendría una tienda mágica de criaturas. Al observar mejor, encajaba más con el estereotipo de un mercado de esclavos…

El lugar era algo oscuro, con jaulas de todos los tamaños; algunas criaturas estaban encadenadas. No se limitaban a bestias mágicas: también había seres inteligentes con miradas perdidas, quizá drogados o debilitados por un largo encierro.

???: "Oh, bienvenido, estimado cliente. Perdón por la demora en atenderlo. No suelo tener muchos visitantes a estas horas y menos aún ingleses". saludó un anciano chino que salió de detrás del mostrador. Vestía un hanfu negro, sus dientes estaban podridos y se frotaba las manos con un gesto nervioso.

Harry, sorprendido e incómodo, observaba las jaulas. Su reacción no pasó inadvertida para el hombre, que pareció evaluarlo con interés. Sus clientes no solían traer niños aquí.

Extimum: "Harold, ¿por qué no sales y me esperas afuera?". Pidió, usando el nombre clave para dejar claras sus intenciones.

Harry entendió la señal y salió.

Extimum: "Ah, disculpe a mi sobrino. Es demasiado joven aún para entender ciertas cosas". comentó con naturalidad, sin mostrar incomodidad. No quería dar pie a que el hombre se fijara más en Harry, menos aún si reconocía su identidad.

Además, conociendo a Harry, no sabía si podría hacer alguna tontería.

???: "Sí, la juventud… Su sobrino es bastante especial. Me presento, soy su servidor, Li Xie. Como habrá notado, comercio con casi cualquier criatura que puedas imaginar. Incluso si no la tengo, puedo conseguirla para usted por un precio…

Naturalmente, deberá firmar ciertos acuerdos de confidencialidad antes de efectuar nuestros negocios; solo para asegurarnos, usted comprenderá, que el manejo de muchas de estas criaturas requiere un "cuidado" especial para mantenerlas". El hombre sintió que la apariencia de Harry le resultaba familiar, aunque no logró recordar por qué. Lo dejó pasar por el momento y centró su atención en Extimum.

Extimum entendió entonces por qué esa parte de la ciudad estaba tan tranquila: probablemente se trataba de una zona tolerada para negocios ilegales, lejos de la vigilancia oficial.

Extimum: "Por supuesto. Aunque mi visita de hoy es más bien improvisada. Algo en particular me ha atraído aquí. Si es posible, me gustaría echar un vistazo a todos sus… 'productos'."

Li Xie: "Por supuesto. Siéntase libre de explorar mi lugar. Yo personalmente lo asesorare si encuentra algo de su interés". Respondió, evaluando la ropa y porte de Extimum como el de un cliente gordo dispuesto a gastar mucho dinero si lo satisfacía.

Extimum recorrió las jaulas. Vio elfos domésticos, huevos de dragón, arpías, zombis, banshees, arañas y serpientes gigantes; incluso una sirena en un tanque. Entre los seres inteligentes, observó vampiros y hombres lobo, la mayoría sedados o apáticos.

Li Xie: "No se preocupe por su apariencia. Están así solo para comodidad de los clientes. Sería molesto si hacen demasiado ruido. Por otro lado, si no encuentra lo que busca aquí, podemos ir a la trastienda, donde guardo a los más peligrosos…".

Fue entonces cuando Extimum se detuvo ante una jaula en particular. Sintió, de forma casi imperceptible, que eso era lo que había venido a buscar.

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