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Chapter 35 - Capítulo 35: Sombras que se mueven

Los días siguieron avanzando sin detenerse.

Mitsu continuó con su rutina implacable.

Entrenaba al amanecer.

Cumplía misiones ANBU de infiltración, asesinato y rastreo.

Consumía nuevos frutos del Árbol del Origen, fortaleciendo lentamente su chakra y su línea de sangre.

Y cuando regresaba… ayudaba a Orochimaru en el laboratorio.

La investigación avanzaba.

Gracias a la experiencia heredada del Segundo Hokage y al conocimiento médico que Mitsu conservaba de su vida pasada, ambos comenzaron a trabajar con mayor precisión.

Y fue entonces cuando decidieron dar un paso más.

Un nuevo cuerpo fue creado.

Otra niña clonada.

Catorce años.

Sin chakra.

Sin recuerdos.

Sin conocimiento alguno del mundo.

Mitsu la llevó a casa con extremo cuidado.

No como un experimento.

Sino como una vida nueva.

Hikari lo recibió en la puerta.

Lo miró primero a él…

y luego a la chica inconsciente.

No preguntó nada.

Solo asintió.

Desde hacía semanas, Hikari había comenzado a cambiar.

Aprendió a cocinar.

A limpiar.

A ordenar la casa.

Pero sobre todo…

a esperar.

Siempre esperaba a Mitsu para comer.

Aunque él llegara tarde.

Aunque estuviera cansada lo esperaba.

Esa noche, Mitsu le entregó una pequeña bolsa con dinero.

—Mañana salí al mercado —le dijo—. Comprá ropa y lo necesario.

—Ahora somos uno más.

Hikari abrió los ojos con sorpresa.

—¿De verdad… somos una familia?

Mitsu no respondió de inmediato.

Luego asintió.

—Sí.

Y ella sonrió como si hubiera recibido el regalo más grande del mundo.

Los días siguientes, Mitsu y Hikari comenzaron a enseñarle a la nueva chica lo básico.

Palabras.

Gestos.

Objetos.

Ella observaba en silencio.

Aprendía rápido.

Como si el mundo fuera algo completamente nuevo… y hermoso.

Mientras tanto, los acontecimientos fuera de la casa comenzaban a moverse.

Una noche, Mitsu fue llamado a la torre del Hokage.

Minato lo recibió con una expresión distinta a la habitual.

Más suave.

—Mitsu… Kushina está embarazada.

Por un instante, incluso él se sorprendió.

—Felicidades —respondió con sinceridad.

Minato sonrió, pero enseguida su mirada se volvió seria.

—Cuando llegue el parto… el sello del Kyūbi se debilitará.

—Quiero que vos y Orochimaru custodien el exterior del lugar.

Mitsu comprendió de inmediato.

—Lo haré.

Minato también pidió apoyo al Tercer Hokage y a los líderes de los clanes para reforzar la aldea durante ese día.

Todos aceptaron sin objeciones.

Las felicitaciones no tardaron en llegar.

Pero Mitsu… no estaba tranquilo.

Al salir de la torre, una idea lo golpeó con fuerza.

Ese momento… es exactamente cuando ocurre la tragedia.

Kushina debilitada.

Minato distraído.

El sello inestable.

Obito.

Faltaban tres meses.

Tres meses para evitar el desastre.

Y el tiempo… esta vez estaba de su lado.

Semanas después, durante una misión de infiltración profunda, Mitsu obtuvo información crítica.

Demasiado peligrosa para enviarla por informes.

Regresó directamente a Konoha.

Y fue a ver a Minato.

—Hokage-sama —dijo con seriedad—. Hay una organización que apunta directamente a los bijū.

Minato se tensó.

—¿Cómo lo sabes?

—Los he seguido.

—Y saben que Kushina está embarazada.

El aire se volvió pesado.

—Uno de ellos usa ninjutsu espacio–tiempo —continuó Mitsu—.

—Puede volverse intangible por un corto período.

Minato abrió los ojos.

—¿Intangible?

—No se le puede dañar mientras lo usa.

—Pero tampoco puede atacar en ese estado.

Minato lo miró fijamente.

—¿Cómo escapaste?

Mitsu respondió sin rodeos.

—No pudo tocarme.

—Y yo no podía tocarlo a él.

—Así que creé un clon y lo ataqué sin parar.

—Cuando se agotó el clon de sombra yo ya estaba lejos.

Minato guardó silencio.

Luego asintió lentamente.

—Información invaluable.

Tomó nota de cada palabra.

Por primera vez, Minato tenía una imagen clara del enemigo que aún no había aparecido…

pero que pronto lo haría.

—Haré los preparativos —dijo finalmente.

Mitsu se inclinó levemente.

—Entonces… ya cumplí.

Cuando salió de la torre, una leve sonrisa apareció en su rostro.

Había hecho lo correcto.

Había advertido al Hokage.

Y esta vez…

la tragedia no tenía por qué repetirse.

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