En la oscura vastedad del espacio, los planetas giraban entre dedos sombríos como canicas en la mano de un niño. La curvatura del espacio se plegaba y desplegaba con la cadencia de una broma interminable, mientras artículos de fiesta caían sin orden ni propósito, acumulándose en el vacío profundo.
Un gato blanco avanzaba con tranquilidad a su lado. Un globo flotaba atado a su cola, balanceándose con cada movimiento. El animal ronroneó, indiferente al caos, justo cuando miles de máscaras de ópera comenzaron a precipitarse desde lo alto, atravesando la negrura como una lluvia de meteoros.
Billones de carcajadas resonaron al unísono, superponiéndose desde distintas direcciones.
"¿Puedes oírme, pequeño Aleph?"
Una mano se posó sobre su hombro.
Aleph se giró bruscamente y lanzó un puñetazo en la misma dirección desde la cual sintió el toque; una explosión de confeti estalló frente a su rostro. Aleph gruñó con fastidio mientras usaba su brazo extendido para cubrirse el rostro.
Las risas se intensificaron mientras un aplauso las acompañaba.
"Relájate." Dijo Aha con un tono burlón. "Siempre tan rígido. ¿Es que no temes romperte una mano si te mueves?"
Aleph bajó el brazo, fulminándolo con la mirada al no poder percibirlo.
"¿Qué demonios quieres, Aha?"
Aha emitió un murmullo pensativo mientras miles de manos sombrías emergían del entorno, extendiéndose hacia Aleph. Lo tocaban, lo examinaban, recorriendo su cuerpo como si fuera una curiosidad recién adquirida.
Aleph frunció el ceño al escuchar el chasquido de una lengua.
"Sabes." comentó Aha con cierta decepción. "Me gustabas más cuando tu cabello era gris. Y esos ojos dorados… tenían más carácter."
"Y a mí me gustaría ver que algún Aeón te patee el culo hasta rompértelo."
Aleph apartó las repulsivas manos de un manotazo, sintiéndose asqueado por el toque de Aha.
"¿A qué carajos te refieres con lo de la apariencia?" Preguntó con aspereza.
Aha tarareó una vez más mientras se perdía en sus pensamientos.
"¿Eh? Bueno, compartías esos rasgos con un amigo muy querido que se fue hace mucho tiempo."
Soltó un suspiro un tanto exagerado.
"Sabes, Aleph... Últimamente me he sentido un poco solo." Añadió con un tono cantarín. "Cada vez más Aeones están mirando en tu dirección. Yo también puedo ponerme un poco celoso si miran mucho algo que me pertenece, ¿sabes?"
El espacio comenzó a comprimirse mientras dos manos se entrelazaban.
"Podria tener que romperte un poco para sacarte algunas miradas de encima..."
Millones de imágenes atravesaron la percepción de Aleph a una velocidad imposible de procesar. Gatos cabalgando sobre caballos, el Rey Arturo peleando contra un conejo y perdiendo, un caballo bailando break dance; un caballero intentando seducir a un dragón con poesía erótica, Welt, Kevin y Su con ropa de Idol haciendo una presentación sorprendentemente buena. La sensación le recorrió la mente como una descarga, obligándolo a apretar los dientes mientras intentaba no perder el equilibrio.
Un hombre con un traje blanco impecable se manifestó delante de sus ojos; un sombrero de ala ancha ocultaba su rostro, impidiéndole percibir sus rasgos.
"Aun así." Dijo Aha con ligereza. "Me gusta cómo han cambiado las cosas desde que decidí introducirte como una variable en la ecuación."
Alzó una mano, como si señalara un escenario invisible.
"Has traído un espectáculo interesante para mí."
Gatos negros y gatos blancos comenzaron a caminar a su alrededor.
"Pero no es suficiente." Continuó. "No para todos los planes que te involucran."
Aleph frunció el ceño al comprender que no entendía la más mínima cosa que salía de la boca del Aeón.
"No te sigo." Admitió.
Aha rió.
"No tienes por qué hacerlo." Respondió despreocupadamente.
Chasqueó los dedos.
"Ya moví mis cartas. Te he preparado un momento divertido. ¡Seguro debes estar experimentando una euforia sin paralelo!"
Una sensación extraña recorrió el cuerpo de Aleph.
"Es hora de que regreses." dijo Aha.
La claridad comenzó a filtrarse en su mente.
"¡No dibujes en la cara de Aleph!"
"Es su culpa por no despertar. ¡No intentes deternerme Marzo, nadie puede detener al arte!"
Pudo oír las voces de Marzo y Stelle.
Las carcajadas volvieron a llenar todo, anulando cualquier noción de silencio. Una moneda giró en el aire, brillando mientras ascendía y descendía sin tocar el suelo.
"Mi comodín ya está sobre la mesa." Declaró Aha. "¿Importa realmente si el juego era ajedrez y no cartas? No me interesa en lo absoluto."
Los gatos maullaron, las alarmas de emergencia se encendieron mientras fuegos artificiales estallaban a su alrededor.
"Sangre dorada ardiente marcará el presagio de la ruina. En medio del ocaso y el crepúsculo, los dioses y sus seguidores alzarán sus armas buscando desgarrar las gargantas del otro. ¿Por qué no acelerar las cosas y mostrar un buen vistazo a lo que se encuentra al final del camino, mientras una gran carcajada recorre cada rincón del vasto Cosmos, hasta perder el aliento mientras los gritos de horror sumen al pobre y aburrido bufón en la dicha de una broma perfecta?"
Confeti y pelotas de playa cayeron a montones.
"Dime, pequeño Aleph…"
La moneda cayó.
"¿No estás cansado de aferrarte al rol que la narrativa del Cosmos y los cálculos de Nous te impusieron por el bien de la continuidad de este largo y aburrido proceso?"
Aha se inclinó.
"No te preocupes. Papi Aha te enseñará el verdadero camino. El sendero ya se ha abierto para que desvíes toda posibilidad. Aunque hubo un pequeño e insignificante precio por todo esto."
Todos los demás ruidos se desvanecieron, dejando lugar únicamente a la risa de Aha.
"Asumo que no tendrás problemas si alguno de los perdedores bajo el mando del bebé llorón se cruza en tu camino."
La presencia del bufón comenzó a disiparse.
"Puedes enfrentarlos." Concluyó. "¿Verdad?"
.....
Aleph abrió lentamente los ojos.
La luz del techo lo golpeó de lleno, obligándolo a gruñir mientras levantaba una mano para cubrirse el rostro. Al incorporarse, notó la intravenosa conectada a su brazo y, sin pensarlo demasiado, la retiró con torpeza.
"En serio, no entiendo cómo alguien puede comer esto." Se quejaba Marzo desde algún punto cercano. "¡Todo sabe igual a cartón mojado!"
"Supéralo, Marzo." Dijo Stelle con aburrimiento. "Tch. Cuando el idiota de Aleph despierte... vamos a tener una charla muy seria sobre cuántas veces más piensa intentar matarse; bien podría ahorrarle el maldito trabajo y matarlo yo misma si sigue así."
Dan Heng suspiró.
"Están en un hospital." Mencionó. "Bajen la voz. Hay otros pacientes que necesitan descansar."
Más lejos, distinguió a Welt y Himeko conversando con la Intelitron a cargo de las instalaciones médicas.
"Entonces… ¿su estado es estable?" Preguntó Himeko.
"Estable no es la palabra que emplearía." Respondió la Intelitron tras una breve pausa de procesamiento. "Evaluación médica: el paciente ha sufrido dos infartos consecutivos durante el proceso de tratamiento. El daño sistémico es severo."
Welt frunció el ceño.
"¿Dos…?" Repitió en voz baja. "¿Cómo sigue con vida?"
"Observación: La supervivencia del paciente no se debe a parámetros biológicos convencionales. Se detectaron picos energéticos anómalos que evitaron un colapso total del sistema orgánico."
Himeko apretó los labios.
"¿Qué tan grave es el daño?"
"Diagnóstico preliminar: Desgarros musculares extensos, microfracturas internas y sobrecarga extrema de los canales energéticos. El cuerpo fue sometido a un nivel de estrés incompatible con una recuperación completa garantizada."
Welt miró a la Intelitron con seriedad.
"¿Habrá secuelas?"
"Probabilidad alta." Respondió sin titubeos. "Capacidad física reducida de forma significativa. Existe la posibilidad de daños permanentes."
Himeko cerró los ojos por un instante antes de volver a abrirlos.
"¿Por qué no ha despertado?"
"Estado actual:" Explicó la Intelitron. "Coma profundo inducido por agotamiento neurológico y energético. El despertar no puede asegurarse en el corto plazo."
"¿De cuánto tiempo estamos hablando?" Preguntó Welt.
"Estimación variable: Desde varios meses hasta un año estándar. La recuperación dependerá de factores externos no cuantificables en este momento."
Himeko dejó escapar un suspiro.
"Eso significa que…"
"Confirmación." Añadió la Intelitron. "El paciente tuvo suerte de sobrevivir. Un margen de error menor habría resultado en fallo total."
"Gracias por la franqueza." Dijo Welt.
"De nada." Respondió la Intelitron. "Considero que ocultar información relevante sería ineficiente y poco ético en este contexto."
Aleph se pasó una mano por la nuca, sintiendo el agotamiento pesarle hasta los huesos.
[Cargando...]
[Sistema en línea.]
[Gusto en verte de nuevo, Maestro.]
"Me alegra verte." Murmuró. "He logrado oír bastante sobre mi estado físico, pero creo que una evaluación interna me vendría bien también. ¿Podrías hacerlo?"
[Analizando...]
[...]
[¿Qué demonios hiciste mientras no estaba? Puedo detectar que te has quedado completamente sin energía mágica. Actualmente, debido a tus problemas físicos, como mucho sólo puedes ejercer la fuerza física de un adolescente promedio de tu edad.]
La puerta se abrió de golpe.
"¡Me toca a mí!" Anunció Marzo, entrando con un libro infantil en la mano. "Dicen que leerles cuentos ayuda a que despierten."
"... ¿'Larry el come escarabajos'?" El rostro de Aleph se ensombreció al leer el nombre del libro en los brazos de Marzo.
Fue entonces cuando los tres lo vieron.
Marzo casi dejó caer el libro. Dan Heng se acercó con el ceño fruncido.
"¿Te quitaste la intravenosa?" Preguntó mientras lo miraba con desaprobación.
Stelle ya se había girado hacia la puerta.
"Voy a llamar a Welt y a Himeko." Dijo antes de salir.
Aleph suspiró, recostándose de nuevo, demasiado cansado para discutir.
.....
Aleph se quedó mirando el techo durante unos segundos, respirando con lentitud, hasta que la sensación incómoda en el brazo le recordó la intravenosa. Chasqueó la lengua con fastidio, la tomó entre los dedos y, tras dudar apenas un instante, volvió a colocarla en su sitio.
"Esto sigue siendo humillante." Murmuró mientras sacudía su cabeza.
"Lo sería más si te desplomaras otra vez." Respondió Dan Heng sin levantar la vista. "Quédate quieto."
"Por cierto, ¿qué ocurrió mientras estaba inconsciente?"
Marzo, sentada al borde de la cama con el libro infantil todavía en las manos, lo miró con una sonrisa triunfal.
"¡Ves! Eso te pasa por hacerte el fuerte." Dijo señalando la bolsa de suero. "Ahora quédate quieto o Dan Heng te va a atar a la cama."
"Preguntaste qué ocurrió mientras estabas inconsciente, ¿verdad?" Dijo Dan Heng.
"Sí." Respondió mientras asentía.
Marzo se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas.
"¡Ganamos, y esta vez fue de verdad!" Dijo mientras levantaba un puño al aire. "¡Sunday cayó y finalmente todo ese desastre terminó!"
"Tras lo ocurrido fue puesto bajo arresto por la Corporación." Explicó. "Por ahora la información oficial es limitada entre el público. No se han hecho públicos los nombres de quienes provocaron el desastre debido a que no sería bien visto si se supiera quiénes lo causaron ya que podría afectar gravemente la economía de Penacony. Además de eso, la Familia y la Corporación han abierto una mesa de negociaciones."
"¿Negociaciones?" Repitió Aleph.
"Ajá." Marzo asintió con entusiasmo. "Y nosotros estamos invitados como mediadores. Porque, ya sabes, fuimos no solo víctimas del caos, sino que incluso tuvimos una participación activa muy importante durante el plan de subyugación de Sunday."
Sus ojos brillaron.
"Eso significa compensación." Añadió, levantando un dedo. "¡Una compensación grande!"
Dan Heng se llevó una mano a la frente.
"Marzo…"
"¡Es realista!" Se defendió. "Piensa en todo lo que podrían darnos. Créditos, viajes a un spa, tal vez hasta—"
Aleph no pudo evitar sonreír mientras sacudía la cabeza.
"Realmente empieza a sonar tentador."
"¡Ves, Aleph lo entiende!"
Marzo le devolvió la sonrisa, mientras Dan Heng suspiraba con resignación.
La puerta volvió a abrirse.
Stelle entró, seguida de Welt, Himeko y la Intelitron.
"Vaya." Dijo, ajustándose los lentes. "Así que decidiste volver ¿Como te sientes, Aleph?"
Himeko sonrió.
"Nos alegra verte consciente." Dijo acercándose un poco más. "Nos diste un buen susto."
La Intelitron, en cambio, se quedó quieta antes de avanzar directamente hacia la máquina al lado de la cama.
"Procesando datos actualizados." Dijo mientras revisaba la pantalla del monitor. "Inconsistencia detectada."
Aleph parpadeó.
"¿Inconsistencia?"
"Confirmación." Respondió sin levantar la vista. "Observación: Los registros actuales no concuerdan con las proyecciones previas. El nivel de recuperación excede los parámetros esperados de recuperación en este intervalo de tiempo por un amplio margen."
Welt frunció el ceño.
"¿Está diciendo que…?"
"Observación: Incluso el daño cerebral parcial detectado anteriormente muestra signos de reversión." Continuó la Intelitron. "Este resultado no puede explicarse mediante procesos médicos convencionales."
Aleph frunció el ceño mientras recordaba esa extraña conversación que tuvo antes de su desmayo y aquel flujo de energía vital.
Stelle se estiró y soltó un bostezo mientras miraba a Aleph.
"Sea como sea, ya estás despierto." Dijo cruzándose de brazos. "Así que, ¿te gustaría ir o no a la fiesta?"
Aleph alzó la vista hacia ella.
"¿Fiesta?"
"Sí, es algo no dicho a voz alta, pero aparentemente fue hecha para demostrar que Penacony y quienes la dirigen no han sido sacudidos o alguna cosa así. La organizó Robin junto al líder de la Familia Alfalfa en una nave extraña que ya olvidé cómo se llamaba, era... ¿Radiante-no sé qué?"
Dan Heng asintió.
"Además de la celebración, el líder de la Familia Alfalfa ha dejado en claro que quiere tener una charla con todos los miembros de la tripulación del Expreso Astral. Se podría decir que despertaste en un buen momento."
Aleph sonrió forzadamente mientras pensaba en lo molesto que sería todo eso.
Welt observó a Aleph.
"Antes de que des tu respuesta, me gustaría recordarte que tu estado físico dista mucho de ser óptimo. Necesitas al menos una rehabilitación ligera antes de pensar en ese tipo de cosas."
Aleph sonrió.
"Estoy bien."
Antes de que alguien pudiera reaccionar, arrancó la intravenosa y se puso de pie.
Pero en el mismo instante en que intentó dar un paso, una sensación de debilidad aplastó completamente su débil intento de caminar, mientras caía al suelo.
Su estómago gruñó mientras lo invadía el deseo de comer algo.
Dan Heng reaccionó de inmediato, sujetándolo antes de que cayera.
"Aleph..." Murmuró entre dientes mientras lo sostenía. "¿Eso te parece estar bien?"
Aleph rió forzadamente mientras trataba de ignorar la molesta sensación de entumecimiento en su cuerpo.
"Supongo que… va a tomarme un tiempo acostumbrarme a esto." Murmuró en voz baja.
Welt y Himeko se llevaron una mano a la frente.
La Intelitron emitió un sonido de fastidio.
"Comentario: Siempre termino asignada a pacientes extraordinariamente problemáticos o directamente imbéciles. Propuesta: Solicitar vacaciones prolongadas para preservar mi estabilidad operativa."
Marzo y Dan Heng lo ayudaron a sentarse nuevamente en la cama.
"Gracias." Dijo Aleph.
Marzo chasqueó los dedos de repente.
"¡Cierto!" Sacó su teléfono y comenzó a escribir a toda velocidad.
Aleph la miró de reojo.
"¿Qué haces?"
"Black Swan y Acheron me pidieron que les avisara cuando despertaras." Comentó sin levantar la mirada del teléfono.
Aleph cerró los ojos mientras sentía lo que creía que podría ser el inicio de una jaqueca.
"Genial." Murmuró. "Un problema termina y otro empieza."
Stelle se giró hacia los demás.
"¿Podrían dejarnos tener un momento a solas?" Preguntó mientras miraba a Welt, Himeko, Marzo, Dan Heng y a la Intelitron. "Hay algo que quiero discutir con él."
Welt asintió.
"Está bien."
Uno a uno comenzaron a salir de la habitación. La Intelitron se aseguró de darle una mirada de desaprobación a Aleph antes de salir. Una vez quedaron solo ellos dos, Stelle se pasó una mano por la frente, como si tuviera un dolor de cabeza.
"En el nombre de Akivili y las peludas orejas de Pom-Pom, ¿en qué carajos estabas pensando?" Le espetó, avanzando unos pasos mientras lo tomaba por el cuello de su bata de hospital. "Hablé con Silver Wolf y ella me dijo que Elio ya había previsto que cometerías una estupidez catastrófica. Cuatro finales fueron vistos, y ninguno era precisamente bonito."
Aleph parpadeó y soltó una carcajada mientras le hacía un gesto para que se calmara.
"Nah. No te preocupes por esas cosas, tú misma ya deberías saber que los guiones nunca han sido infalibles. Quién sabe, tal vez simplemente eludí todos esos finales, ¡abriendo una ruta no prevista por Elio!"
"… ¿O tal vez Elio se refería a eso?" Pensó Aleph mientras su mente se dirigía a su último encuentro con Aha; si bien no sabía a qué se refería con "perdedores" y quién era ese "bebé llorón", podía hasta cierto punto darse cuenta de que definitivamente eran malas noticias.
"¡Sé serio de una maldita vez, imbécil!" Exclamó Stelle mientras golpeaba una mesa de luz cercana, rompiéndola en pedazos.
"¡Daño cerebral, Aleph! ¡Dos malditos infartos!" Aleph parpadeó tontamente mientras veía a Stelle realmente enojada. "¡¿Por qué demonios arrojas todo debajo de la mesa y actúas como si nada hubiera ocurrido?!"
Las cejas de Aleph temblaron mientras hacía todo lo posible por mantener una expresión serena.
Aleph soltó una risa seca.
"¿No es curioso que seas tú quien diga eso, Stelle?" Respondió mientras la miraba con un ceño fruncido. "Pensé que eras experta en hacer eso."
Stelle frunció el ceño.
"Hmph. ¿De qué hablas? ¡Yo nunca hago eso!"
El sonido de algo rompiéndose asaltó la mente de Aleph mientras miraba fijamente a Stelle con una ira hirviente.
"¿Así que fingirás demencia hasta el final? Quisiera decir que me sorprende, pero la verdad es que estaría mintiendo." Comentó mientras se cruzaba de brazos. "Te refrescaré un poco la memoria, oh pequeña y dulce Stelle. ¿Te parecen familiares las palabras Ruan Mei, dulces y experimentación?"
Stelle parpadeó con una expresión incrédula antes de reírse.
"¿En serio, es eso lo que te molesta? ¡Sé un hombre y supéralo!" Respondió con brusquedad. "¿No estás exagerando demasiado por lo que probablemente fue solo una examinación corporal cualquiera?"
Aleph repitió sus palabras en voz baja y luego rió.
"¿Estoy exagerando? Claro, jajaja. Debería haber previsto que dirías algo así." Dijo mientras entrecerraba los ojos, mirándola con dureza. "Si realmente no sabes nada, lo mejor sería que simplemente te quedaras callada."
Stelle bufó y se cruzó de brazos.
"Hmph. Estás actuando como una verdadera reina del drama." Dijo. "Además, ¿no tienes realmente agallas? Nos abandonaste a Marzo, Himeko y a mí a nuestra suerte mientras nos enfrentábamos a Sunday. ¿Dónde estabas cuando te necesitábamos? ¿Acaso te habías escapado con alguna mujer haciendo otra estupidez?"
Aleph la miró como si no pudiera creer lo que acababa de oír. Se llevó una mano a la frente.
"Tú… de verdad crees… ¿que soy ese tipo de persona?" Murmuró mientras la miraba con ojos temblorosos.
Stelle vaciló levemente al ver lo genuinamente herido que se veía Aleph, antes de simplemente resoplar y darle la espalda mientras comenzaba a salir de la habitación.
"… Si no lo fueras, habrías estado allí con nosotros peleando."
************
Aleph se desplazó por los pasillos laterales de la nave, manteniéndose deliberadamente alejado del centro del festejo. La música todavía llegaba a sus oídos, amortiguada y mezclada con risas, y el tintinear ocasional de copas.
"—¿Cuándo subirá Robin al escenario? Solo me presenté para poder verla—"
"—Tampoco te desesperes, jajaja. Un músico necesita que el escenario esté perfecto antes de ingresar para evitar accidentes y errores. Así que, si ocurriera un retraso, estaría bien, ¿no crees?—"
"—No lo había pensado de esa forma, supongo que tienes razón. Por otro lado, mientras haya bebida gratis, que se tomen su tiempo—"
Continuó avanzando hasta que un camarero se detuvo frente a él, sosteniendo una bandeja de plata.
"¿Desea algo de beber, señor?"
Aleph observó la fila de copas por un segundo antes de asentir.
"Jugo de granada, por favor."
Tomó la copa y siguió su camino. Al llegar al ascensor presionó el botón del nivel inferior y esperó en silencio hasta que las puertas se cerraron, aislándolo del ruido casi por completo.
La cubierta inferior era bastante tranquila debido a la poca, por no decir prácticamente nula, cantidad de personas allí. Caminó despacio hasta una de las sillas plegables frente al ventanal y se sentó con cuidado, dejando la copa sobre la mesa cercana.
Mientras divagaba, su vista se dirigió hacia el cielo.
¿Podía alguien como él realmente considerarse a sí mismo bueno?
"Probablemente no."
Volvió a mirar el cielo, en silencio, mientras el brillo distante de las estrellas permanecía inmutable frente a él.
"Hice esa promesa… dije que realmente viviría mi vida avanzando hacia adelante, sin aferrarme a ellos ni a lo que me legaron."
Un suspiro escapó de su boca mientras cerraba los ojos por un breve instante.
"…Incluso si no son realmente mis hábitos, supongo que es más fácil decirlo que hacerlo cuando llega el momento de abandonarlos."
Su mente regresó a la habitación del hospital, mientras fruncía el ceño con disgusto al recordar su conversación con Stelle.
Había forzado a su cuerpo moribundo a mantenerse consciente tras estrellarse contra el suelo. Había ignorado el dolor, la fatiga e incluso su propia mortalidad, con tal de comandar lo que quedaba de su enjambre junto a Belcebú para lograr brindarles apoyo a los demás durante la batalla contra Sunday.
"Y aun así… menospreció mi esfuerzo de tal forma, y por si fuera poco me hizo revivir el recuerdo de esa bastarda de Ruan Mei."
La copa crujió suavemente entre sus dedos. Pequeñas grietas se extendieron por el vidrio, contenidas apenas por la falta de fuerza en su cuerpo. En otro momento se habría hecho añicos, esparciendo el jugo sobre el suelo.
Aleph dejó la copa sobre la mesa. Abrió y cerró la mano varias veces, como si buscara acostumbrarse a esa debilidad persistente. Al menos podía moverse con normalidad. Burroughs había sido clara con el intervalo durante el cual tendría que seguir pasando por esto; tendría que esperar al menos entre una semana y un mes para una recuperación completa.
Un precio bajo, considerando lo cerca que había estado del borde de una muerte verdadera.
"Al menos es mejor esto que no despertar en absoluto."
Chasqueó la lengua con fastidio cuando otro recuerdo se iluminó en su mente.
Firefly.
Apartó la vista del cielo y exhaló lentamente.
"Tan solo… espero que le sea útil."
Que lo que había logrado obtener fuera suficiente para acercarse a una "cura" para el síndrome de entropía.
Tomó la copa y bebió el resto de un solo trago. Luego sacó su teléfono y marcó un número.
"¿Nivel de avance del proyecto?"
La respuesta no tardó en llegar.
"5%. Disculpas por la lentitud. Existen dificultades técnicas no previstas, aunque no creo que debas preocuparte. Con la asistencia de esa IA en tu poder podremos obtener resultados de forma más rápida y eficaz."
Aleph dejó el teléfono sobre la mesa.
"No te preocupes. Mientras se logre el resultado, el tiempo no importa."
Unos segundos después, la pantalla volvió a iluminarse.
"La finalización es probable, según las estimaciones, para cuando completes tu recuperación. Es decir, alrededor de entre una semana y un mes, si es que no aparecen más contratiempos."
Una leve sonrisa se dibujó en su rostro.
"Buenas noticias."
Guardó el teléfono en su bolsillo… y este vibró de inmediato.
[Firefly: "Aleph... yo, ah, ¿podríamos hablar? Me he colado a bordo."]
Aleph escribió mientras se ponía de pie.
[Aleph: "Voy para allá."]
No llegó a dar más de dos pasos cuando las alarmas comenzaron a sonar por toda la nave, cortando de raíz el ambiente previo al inicio de la presentación de Robin.
.....
Stelle dejó caer la mirada sobre la mesa cuando otro desconocido se acercó a invitarla a bailar. Bastó una sola mirada suya para que el hombre se retirara con torpeza.
Sus dedos tamborilearon contra la superficie mientras fruncía el ceño con disgusto.
"...Tal vez fui un poco dura con Aleph."
Pero entender eso no significaba que estuviera menos molesta con él.
"¿Tan complicado es para él dejar de actuar como una reina del drama al menos por una vez? Ese idiota necesitaba ser puesto en su lugar, al menos una vez."
Se cruzó de brazos, reclinándose en la silla.
"Si ya había descubierto la verdad sobre el sueño, si sabía que derrotar a ese Sunday falso no cambiaría nada… ¿tan complicado era avisarles? ¿Decir algo, cualquier cosa o incluso encontrar una forma de dejarles una maldita pista, en lugar de irse solo como siempre?"
Su mente volvió, inevitablemente, a las palabras de Silver Wolf.
"Hay cuatro resultados posibles. El primero es que renazca como un Devastador. El segundo, que se convierta en el nuevo Rey del Enjambre. El tercero… que muera. Y el último… Elio no dio detalles. Solo dijo que es peor."
El ceño fruncido de Stelle se profundizó mientras sentía el principio de un dolor de cabeza, a medida que más preguntas —de las que no tenía ni una sola respuesta— aparecían en su cabeza e inundaban su mente.
¿Qué situación podía llevar a Aleph a perderse en la Vía Destrucción? ¿Qué podía empujarlo hacia el Enjambre? ¿Y qué demonios era esa cuarta posibilidad?
Inevitablemente, su mente se dirigió una vez más hacia lo que había ocurrido en el hospital.
La duda, la preocupación y la rabia se mezclaron hasta volverse indistinguibles y finalmente alcanzaron su punto de ebullición.
Al verlo ignorar una vez más el daño que se hacía, fue imposible no estallar, incluso sabiendo que él no estaba en su mejor estado.
Stelle se dejó caer hacia adelante sobre la mesa con un suspiro cansado.
Disculparse nunca había sido su fuerte. Mucho menos hacerlo de forma sincera.
"Qué problemático…"
Tal vez por eso a Aleph le gustaban tanto los animales; eran mucho más simples y menos complicados de tratar en comparación con las personas y sus estúpidos sentimientos.
Fue entonces cuando la alarma comenzó a extenderse por toda la nave, interrumpiendo el ambiente festivo de golpe, apagando las conversaciones una tras otra.
La secretaria del jefe de la Familia Alfalfa subió al escenario; Robin amablemente le dio el micrófono para que pudiera ser oída por los altavoces.
"Pedimos calma. Se ha detectado una amenaza a bordo."
Stelle alzó la cabeza de inmediato, esperando que fuera algo que golpear; golpear y destruir cosas era bueno para despejar la mente. Además, también era divertido.
"Trescientas bombas han sido colocadas en la nave por una miembro de los Bufones Enmascarados. Según el mensaje que dejó, el cronómetro está programado para hacer estallar todo en una hora, si no logramos encontrar y desactivar las bombas reales escondidas entre los señuelos."
Stelle, al igual que muchas de las personas presentes, se quedó paralizada con una expresión bastante tonta en su rostro.
"Mierda."
¡Este no era el tipo de violencia que quería!
...
Aleph se llevó una mano a la frente mientras una punzada seca le atravesaba la sien. De haber estado en mejores condiciones, habría invocado a sus demonios sin siquiera pensarlo. Ni una hora. Cinco minutos habrían bastado para rastrear cada una de las bombas y acabar con el problema.
Ahora mismo, creer que podía hacerlo era poco más que un mal chiste.
Sacó el teléfono con un movimiento y escribió un mensaje rápido.
[Aleph: "Tal vez tengamos que reunirnos más tarde. Esto se complicó."]
Envió el mensaje a Firefly y guardó el dispositivo justo cuando una notificación nueva vibró en la pantalla.
Era un chat grupal recién creado por Marzo en el que, al parecer, se encontraban todos sus conocidos que aún seguían en la fiesta.
Stelle fue la primera en escribir, adjuntando una captura de pantalla.
[Stelle: "Sparkle me mandó esto."]
[Sparkle: "¿Bombas? Qué palabra tan fea, pelo gris. Prefiero llamarlas sorpresas 💖… ligeramente explosivas."]
[Sparkle: "Si buscas algo que explote, empieza por donde el agua no moja y el reflejo miente como un vendedor de autos usados. Una ríe donde todos miran hacia arriba, otra duerme donde nadie quiere sentarse —y no, no me refiero a las piernas de Aventurino—. La tercera escucha música aunque no tenga oídos. Horrible gusto, por cierto."]
[Sparkle: "¿Las demás? Ay, querida pelo gris, no seas ansiosa. El escenario cambia cuando el telón se debe mover. ¡Así que sé paciente o te darán nalgadas para que te comportes!"]
[Sparkle: "Pista extra porque me diste algo de pena con tu expresión tonta y perdida: si ves lujo inútil o heroísmo performativo, vas por buen camino. ¡Corre! El clímax es más divertido cuando alguien llega tarde."]
[Marzo: "..."]
[Dan Heng: "..."]
[Welt Yang: "..."]
[Himeko: "... Eso fue... bastante particular."]
[Black Swan: "Propongo dividirnos en equipos de dos y cubrir zonas específicas. Cuanto antes localicemos los explosivos, mejor."]
[Argenti: "Estimados compañeros, espero que vosotros logréis hallar primero cada uno de vuestros objetivos. Por mi parte, he decidido hacer equipo con Boothill."]
[Boothill: "Heh. Será un placer."]
Marzo avisó que iría con Himeko, y Welt confirmó que acompañaría a Dan Heng. Stelle decidió quedarse con Black Swan.
Aleph observó un poco más la pantalla antes de bloquearla y dio un vistazo a su alrededor.
Estaba solo en esa sección de la nave. No había prácticamente nadie alrededor; apenas era perceptible el murmullo distante de otras áreas y el sonido constante de los sistemas de ventilación.
[Existe una posibilidad bastante alta de que haya bombas aquí. ¿Las buscaremos haciendo uso de las nuevas funciones de la cámara, maestro?]
"Naturalmente. Para eso están ahí, ¿no?"
Activó la cámara y comenzó a recorrer el área con calma, revisando mesas, esquinas y zonas poco visibles. Pasaron varios minutos antes de que algo llamara su atención.
Debajo de una mesa auxiliar encontró un…
"¿Qué demonios?"
Era una muñeca chibi de Sparkle.
Luego apareció la segunda, escondida detrás de una columna decorativa. La tercera estaba dentro de una caja de servicio mal cerrada.
"Definitivamente quien las hizo tenía un gusto terrible…" Murmuró mientras las colocaba a las tres en una mesa cercana.
"Yo soy Sparkle número adorable, ella es Sparkle número más adorable y la otra es Sparkle superior jerárquica."
En cuanto quedaron juntas, empezaron a cantar.
"¡La Exultación es lo mejor, alegría, risas y esplendor!"
La luz en los ojos de Aleph se atenuó en gran medida mientras las tomaba sin expresión alguna, preparándose para arrojarlas por la borda.
"¿Vas a tirarnos? Qué grosero. Ni siquiera preguntaste nuestros nombres."
"¡Espera, espera, espera!" chillaron casi al unísono. "¡Podemos ayudarte!"
"Sabemos dónde están las demás", añadió otra de forma apresurada. "¡Tenemos pistas, muchas pistas!"
"¿Dónde están las bombas?" preguntó mientras las miraba.
"¿Bombas? No, no, no. Eso es tan siglo pasado. Somos conceptos explosivos."
"¿Pistas? Claro. Pero solo si sonríes."
"Relájate, cara larga. Si explotáramos ya lo habríamos hecho. Probablemente."
Aleph inclinó la cabeza con una leve sonrisa.
"Más. Más. Uy, así no. ¿Esa es tu mejor sonrisa? Definitivamente tienes talento espantando gente."
"¡Ve abajo del huevo que empolla Robin!"
"Vence a Sonic, entonces Eggman se hará presente."
Cuando terminaron, asintió mientras memorizaba todas las pistas.
"Entonces…" dijo una de ellas con nerviosismo. "Ahora que sabes que ninguna de nosotras es la bomba, ¿nos dejarás tranquilas aquí en la cubierta?"
Aleph alzó una ceja y la miró como si hubiera dicho una tontería.
"¿En algún momento les prometí eso?"
"¡Espera! ¡Espera! ¡Espera! ¡Eso no estaba en las reglas!"
"¡No puedes hacer eso, somos informantes cooperativas! ¡Ni siquiera esos bastardos de los barrios bajos de Tokyo Millennium hacen eso!"
"¡Denunciaremos esto ante la Asociación Intergaláctica de Muñecas Maltratadas!"
Las tres soltaron chillidos indignados mientras eran arrojadas por la borda hacia el vacío. Aleph tomó un mantel cercano y se limpió las manos con cuidado, como si hubiera tocado algo sucio.
Burroughs se desconcertó ante sus acciones.
[¿Por qué hizo eso, maestro?]
"Bueno, no tengo ni la más mínima idea de dónde estuvieron esas cosas." Respondió Aleph con total naturalidad. "¿Y si tenían gérmenes? No pienso arriesgarme a contraer algún virus de origen pepeshiano."
Un chillido furioso resonó desde la piscina cercana.
"¡Ninguna de nosotras es pepeshiana! ¡Y además somos damas!"
Aleph se giró y encontró otra chibi Sparkle flotando en el agua, señalándolo con indignación. La tomó sin decir palabra y repitió el mismo procedimiento, arrojándola por la borda.
"Pequeños trucos como este parecen funcionar bastante bien. Puede que haya sobrestimado la inteligencia de estas muñecas." Comentó mientras se limpiaba nuevamente las manos. "No parecen muy listas."
[… Usted puede ser irritantemente maquiavélico.]
Aleph respondió con su mejor imitación de una risa villanesca, mientras hacía crujir sus nudillos.
Comenzó a tararear mientras seguía buscando más muñecas, repitiendo el proceso cada vez que encontraba una nueva.
...
Stelle se pasó una mano por la frente con molestia.
Black Swan la miró de reojo.
"¿Ocurre algo?"
"No." Respondió Stelle, sacudiendo la cabeza. "Después de la chibi Sparkle número ochenta y siete, sus personalidades se vuelven cada vez más irritantes… Creo que van a hacer que pierda el control."
Su mano tembló cuando sacó a otra muñeca escondida bajo una mesa y la colocó frente a ella.
"Habla, engendro del mal." Gruñó. "O dime de una vez que eres falsa."
La chibi Sparkle sonrió con descaro.
"Oh, qué miedo. Mira esa carita. ¿Te dijeron que eres 'especial' o fuiste un accidente?"
Las cejas de Stelle temblaron mientras tomaba su bate.
"¿Quieres una pista, pelo gris? Claro. Está justo donde fallaste por última vez. ¿Ves? Fácil."
Black Swan tuvo que contener a Stelle para que no destruyera la muñeca de inmediato.
"¿Te molesta mi voz? Qué pena. A mí me encanta la tuya cuando te indignas. Golpéame si quieres. Sería muy on brand para ti."
Stelle finalmente se hartó.
"¿Sabes qué es lo más gracioso? Que incluso cuando ganas, sigues pareciendo una perdedora derrotada. ¡Por eso el se preocupa más por otras mujeres que por ti! Jajajaja."
Arrojó la muñeca al aire mientras se ponía en posición.
"¡Stelle, espera!" Exclamó Black Swan, alzando la mano. "¡Si es la bomba—!"
Stelle no le dedicó ni una sola mirada. Blandió el bate y conectó un golpe limpio, enviando a la chibi Sparkle volando por la borda como un cuadrangular perfecto.
Sonrió al instante, como si parte de la tensión se hubiera disipado.
"Fue tan satisfactorio…" Murmuró en voz baja.
Black Swan suspiró y se llevó una mano a la frente.
"Debí elegir una compañera de equipo más normal."
...
Tras cruzar por un ascensor hacia el área media, ambas se encontraron con Argenti, que reía de forma algo forzada. Frente a él, Boothill y una chibi Sparkle vestida como vaquera intercambiaban palabras sin parar.
"Yeehaw, lata oxidada. ¿Esos son tus bebés o una compensación por algo que ya no tienes en tus pantalones?" Dijo la muñeca.
"Tch. Criatura, te estás buscando un agujero nuevo." Respondió Boothill, chasqueando la lengua.
La chibi Sparkle soltó una carcajada.
"Mucho metal, poca puntería. Muy patético. ¿Es por eso que eres solo un 'Boothill'?"
Boothill apretó los dientes.
"Una palabra más y te haré volar en pedazos."
"Dispara si quieres, forajido. Solo confirmarás que eres todo ruido y nada de coraje. Qué gallina." Respondió la muñeca. "Tienes de hombre lo que un bufón enmascarado tiene de cordura."
"Has logrado algo que pocas personas tienen el disgusto de hacer, muñeca. Vete al infierno con gusto sabiendo que tuviste tal logro."
Boothill la miró como si quisiera convertirla en una coladera.
"He visto cactus con más testosterona que tú. ¿Te dolió eso? Imagina cómo se sienten tus revólveres cuando los usas, pobrecillos."
Boothill finalmente estalló, la tomó y la arrojó por la borda mientras le disparaba varias veces en el aire.
Stelle se acercó con una sonrisa.
"Eso estuvo genial."
"He tenido una muy buena cantidad de duelos, niñita." Respondió Boothill con una sonrisa. "Y he ganado la mayoría de ellos."
Black Swan y Argenti intercambiaron miradas y suspiraron al mismo tiempo, plenamente conscientes de que habían escogido un compañero problemático.
...
Desde la zona superior de la nave, en un sector apartado y casi desierto, Silver Wolf caminaba con absoluta calma mientras comía botanas de una bolsa arrugada. Reía sin ningún tipo de contención al observar cómo Firefly avanzaba unos metros por delante, desatando una violencia completamente indiscriminada contra cada chibi Sparkle que aparecía en su campo de visión.
"Uy, miren eso… la chica que aparece en el episodio tres creyendo que tiene chances. Cabello bonito, mirada triste, pasado trágico… checklist completo."
"¡Ya cállate!" gritó Firefly mientras la aplastaba con su pie.
"¿También traes la escena bajo la lluvia donde confiesas tus sentimientos y te dicen 'eres muy importante para mí'? Eres ese personaje que los fans defienden diciendo 'merecía más'... y luego el protagonista se va con otra jajaja."
"¡¿Podrías dejar de mirarme así?!"
"Relájate." Silver Wolf masticó con tranquilidad. "Esto es mejor que cualquier stream."
Las muñecas no ayudaban en absoluto.
"¿Te dieron ese traje en un paquete de 'protagonista genérica' o vino con garantía? Déjame adivinar. Te sacrificas, no sirve de nada. El héroe aprende algo y tú desapareces del opening. Eres tan cliché que si te hieren suena música de piano."
"Arggggh."
Silver Wolf rió mientras veía a Firefly cada vez más furiosa.
"¿Cuál eres tú? ¿La amiga de la infancia que pierde? ¿La chica buena que nunca eligen? ¿O la que muere para motivar al protagonista? Sonríe, perdedora, así se ven las que nunca ganan el corazón de nadie."
Una vena se hinchó en la sien de Firefly mientras apretaba sus puños con fuerza.
"Cállate."
Otra muñeca apareció detrás de una baranda.
"¿Sabías que eres el tipo de personaje que pierde incluso cuando gana? Tranquila, no eres irrelevante. Solo eres desarrollo de personaje… para alguien más."
Las piernas de SAM se materializaron parcialmente. La chibi Sparkle fue aplastada sin ceremonia, reducida a restos inofensivos que rodaron por el suelo.
Silver Wolf sacó su teléfono.
"Kill número setenta y tres." Tarareó distraídamente.
Así continuaron, Sparkle tras Sparkle, hasta que el contador llegó a ciento veinte.
Esta vez, la muñeca, para sorpresa de ambas, ni siquiera se molestó en darle una mirada a Firefly. Sus ojos miraban hacia Silver Wolf.
"Ah, y tú debes ser el adorno plano."
Silver Wolf se quedó inmóvil mientras su rostro se volvía inexpresivo.
"Ese pecho no es pequeño, es conceptual... mente inexistente. Representa todo lo que nunca va a crecer." Comentó la muñeca mientras las veía a ambas quedarse quietas. "Tu estilo también es fascinante, casi como el de un perro callejero que se coló a la casa y ahora cree que pertenece allí. Además, ¿loli? Qué original. ¿También hablas sobre ti misma en tercera persona?"
Silver Wolf dejó caer la bolsa de botanas.
"¿Eres loli por estética o por falta de evolución?" La muñeca Sparkle siguió hablando al ver que ninguna respondía.
"Me encanta cómo actúas misteriosa. Es adorable cuando alguien tan básica se cree especial. Relájate, no te lo tomes personal. Es lo único que tienes."
Formó una espada de datos en su mano.
"Perfecto."
Firefly se giró justo a tiempo para ver cómo Silver Wolf avanzaba con una sonrisa enorme, torcida y peligrosamente alegre.
"Cuando esto termine." Dijo con una dulzura antinatural. "Voy a hackear absolutamente todas tus cuentas. Pasadas, presentes y futuras, voy a exponer cada cosa vergonzosa que hiciste y las que no hiciste, también."
La muñeca se sorprendió al ver la reacción de Silver Wolf.
"¿Te gustaría ser el centro de montones de escándalos falsos, verdades editadas y rumores imposibles de desmentir? Te volveré tan infame que incluso los Cazadores de Stellaron parecerán héroes cívicos a comparación contigo."
La espada descendió cortando a la muñeca sorprendida en pedazos.
Firefly se estremeció mientras se recordaba a sí misma que jamás debía molestar a Silver Wolf.
Sus mejillas se encendieron con un rubor de frustración al recordar el disfraz de maid con orejas de gato que Kafka la había engañado para usar, y la certeza de que Silver Wolf conocía cada detalle, cada humillación y cada historia oscura suya la hizo apretar aún más los puños.
...
Tras casi cuarenta y siete minutos de búsqueda sin descanso lograron encontrar la mayoría de las muñecas.
[Aventurino: "Gracias a todos por colaborar. Con su ayuda y la de los demás presentes a bordo, hemos logrado encontrar 294 muñecas bomba."]
[Robin: "Con la que acabo de encontrar, son 295."]
[Marzo: "¡Ya casi, ya casi!"]
[Veritas Ratio: "Ya he encontrado otras dos."]
[Aventurino: "Solo queda un lugar que no ha sido revisado. Lo mejor sería que todos nos reuniéramos allí para continuar la búsqueda. El tiempo se acorta."]
[Viejo Oti: "Que nadie pierda un sólo detalle. Eliminar cada una de estas muñecas groseras es importante."]
[Gustav Waller: "Recibido."]
[Erick Kowalski: "A revisar cada rincón, señor."]
El salón se llenó rápidamente. Tornillum, el Viejo Oti y los asistentes de la Familia Alfalfa se unieron a la búsqueda sin demora.
Diez minutos después, dos muñecas más fueron encontradas y arrojadas fuera de la nave.
[Tornillum: "Informe: dos más localizadas y expulsadas. ¿Dónde está la última?"]
...
Después de dar varias vueltas y de haberse separado de Silver Wolf, Firefly se reunió con Aleph en el casco de la nave, en el punto más lejano de la cubierta.
Hubiera querido decir que era un encuentro agradable, pero la presencia de una tercera persona había arruinado por completo cualquier ambiente que hubiera querido crear.
"¡Oh no! ¡He sido acorralada por un papanatas y novia genérica número 2!" gritó Sparkle de pie al borde, sonriendo con descaro mientras agitaba la última muñeca en una mano y sostenía en la otra un botón rojo ridículamente grande. "¿Qué será del destino de la hermosísima Sparkle ahora?"
Firefly dio un paso al frente para encararla.
Sparkle sonrió al verla.
"Ahhh, mírate. La heroína secundaria definitiva. Sabes exactamente quién eres, ¿no? La que nunca gana. Eres una recopilación de tropos tristes. Tan cuidadosamente escrita para perder que casi da ternura. ¿Sabes qué es lo mejor? Ni siquiera eres la elección equivocada... eres la opción que nunca se considera."
Una vena se marcó en la sien de Firefly.
"Devuélvela."
"¿Esta?" Sparkle sacudió la muñeca. "Ay, pero si es la estrella del show, ¿por qué te la entregaría?"
Firefly gruñó de forma amenazadora, como si fuera una temible bestia gruñéndole a un pequeño animal que tontamente se inmiscuyó en su territorio.
Aunque... desde la perspectiva de Aleph, se parecía más a un cachorro adorable regañando a un gatito travieso.
"Qué adorable. Dime, ¿tu relación logró avanzar o te quedaste atrapada en la friend zone?"
"... ¡¿De qué demonios estás hablando?!"
Mientras ambas charlaban, Aleph frunció el ceño.
"Cincuenta y seis… no, tal vez cincuenta y siete minutos. Incluso si Sparkle no usa el detonador, la bomba estallará una vez pase una hora."
Tenía que tomarla a ella y al detonador, y arrojarlos por la cubierta solo para estar seguros.
Se lanzó hacia Sparkle lo más rápido que pudo, olvidando por un instante su condición actual y que su físico apenas se asemejaba al de un adolescente promedio.
Sparkle lo esquivó instintivamente; los ojos de Aleph se abrieron con sorpresa mientras estuvo a punto de caer por la borda. Por suerte, Sparkle lo sujetó por la cintura, evitando la caída, y lo empujó de nuevo hacia la cubierta.
"Cuidado, Principito." Sonrió. "Aún no es tu gran final."
Una alarma sonó en toda la nave, y Sparkle no pudo evitar sonreír mientras miraba el tiempo marcado en su reloj de pulsera.
"¡La hora feliz terminó, es hora de un gran espectáculo antes de que todos deban irse!"
La hora finalmente había terminado.
Antes de que Firefly y Aleph pudieran reaccionar, Sparkle lanzó la muñeca bomba al cielo y presionó el detonador. Fuegos artificiales estallaron en todas direcciones, iluminando el cielo nocturno con una explosión de colores.
"¿Qué carajo?"
Se carcajeó ante la mirada atónita de Aleph y Firefly.
"¡Mírenlos!" Señaló a ambos mientras se limpiaba una lágrima del rabillo del ojo. "Cayeron redonditos como un miembro de la Corporación cuando huele créditos. Ya que Robin no me dejó volar Penacony en pedazos, creí que sería una buena broma hacerle una pequeña venganza en su fiesta. ¡Como se esperaría de mí, una absoluta genio! Ya saben lo que dicen, el espectáculo debe continuar."
Firefly y Aleph fruncieron el ceño, mientras Sparkle, totalmente concentrada en su éxito, no se percató de sus expresiones cada vez más oscuras.
Ambos, incapaces de soportar más, la tomaron por los brazos intentando arrojarla por la borda.
"E-esperen. ¡Podemos hablarlo! No era en serio." Chilló mientras intentaba liberarse del agarre de ambos. "¡Era solo una broma! ¡¿Que no tienen sentido del humor?!"
.....
Partes del casco aún despedían calor, ennegrecidas por explosiones recientes.
Allí, solo, estaba Aleph. Tenía una expresión un poco ausente, como si todavía no hubiera terminado de procesar lo ocurrido, mientras se frotaba su mejilla izquierda que tenía una marca de bofetada.
Stelle se sintió curiosa al verlo en ese estado, realmente tenía bastantes ganas de preguntarle qué demonios le había ocurrido ahora, por qué tenía esa marca ahora, así como quién se había atrevido…
Stelle hizo un puchero, no sería ella quien iniciará la conversación, no a menos que Aleph se disculpara con ella.
Se inclinó hacia Marzo y le susurró en el oído.
"¿Podrias preguntarle que le pasó?"
"¿Por que no le preguntas tu misma?"
"Ughh..." Stelle fruncio el ceño con molestia antes de dirigirle a Marzo sus mejores ojos de cachorrito. "... ¿En serio... no puedes?"
Marzo parpadeó con confusion, antes de asentir.
Stelle sonrió victoriosa al ver cómo Marzo se movía hacia donde se encontraba Aleph.
"Aleph… oye, ¿qué te pasó en la cara?"
Aleph se estremeció, como si en ese mismo instante se hubiera percatado de la presencia de tantas personas reunidas allí
Parpadeó lentamente con desconcierto, similar a una lechuza desorientada.
"Eh..." Aleph se tocó su mejilla.
"Supongo que... ¿Me lo merecía?" Comentó con una sonrisa un tanto irónica.
Marzo frunció el ceño.
"¿Eh? ¿Cómo que te lo merecías? ¿A que te—?"
"Bueno, se podría decir que toque los botones incorrectos de alguien... Realmente no estoy exactamente seguro de que parte de lo que dije la hizo enojar, pero me golpeó y se fue corriendo mientras se cubría el rostro."
Marzo se quedó plantada, inflando ligeramente las mejillas.
"¿Y por qué no dices quien fue?"
"Joven Aleph, ruego me disculpes la indiscreción, pero tu semblante refleja una batalla que no presenciamos. ¿Qué ocurrió aquí?" Dijo Argenti.
Aleph suspiró, y se pasó una mano por la nuca mientras sonreía descaradamente.
"Bueno, cuando llegué, Sparkle estaba aquí." Señaló vagamente el borde de la cubierta. "Tenía la última muñeca bomba en la mano y en la otra el detonador."
"¿Dónde está Sparkle ahora?" Preguntó Dan Heng mientras la buscaba con la mirada.
Aleph inclinó la cabeza, como si lamentara profundamente lo que estaba a punto de decir.
"Ahh… es una pena. La pobre Sparkle estaba allí parada, tranquilamente hablandome de sus planes, cuando un meteorito descendió desde el espacio y la golpeó de lleno, haciéndola caer por la borda junto con la bomba." Se llevó una mano al pecho. "¿No es triste cómo las desgracias pueden caer cuando uno menos se las espera?"
Varios le dirigieron miradas incomprensibles, como si no pudieran asimilar que alguien mintiera de forma tan descarada frente a sus caras.
"Que tragedia." Se lamentó Aleph.
Marzo bajó sus hombros con decepción.
"Qué injusto… me hubiera gustado ver el meteorito."
Stelle chasqueó la lengua mientras miraba lo zona ligeramente quemada y golpeada
"Una lástima. Un meteorito de ese tamaño podría haberse vendido por una fortuna."
Dan Heng se llevó una mano a la frente.
Welt suspiro con cansancio.
"Cuando regresemos al Expreso Astral, voy a conseguir material escolar adicional para ustedes dos."
Himeko negó con la cabeza, con una expresión divertida mientras reía discretamente.
En ese momento, un sonido apagado llegó desde algún punto del casco exterior. Un murmullo ahogado, y un débil golpe metálico se escuchó.
Black Swan ladeo su cabeza mientras miraba hacia los demás.
"¿Escucharon eso?"
Aleph le dirigió una sonrisa brillante, que la hizo retroceder.
"...Fue sólo una corriente de viento."
Pegada con cinta adhesiva al exterior de la nave, Sparkle se retorcía inútilmente, intentando hacer ruido para llamar la atención.
Al comprobar que no había nada de que preocuparse, la tensión empezó a disiparse.
Robin llamó al resto para retomar la presentación, y poco a poco la mayoría se fue marchando, comentando el incidente con alivio y risas nerviosas.
Tornillum se acercó al grupo.
"Observación. Es un placer encontrarme nuevamente con ustedes, estimados amigos. Requiero unos momentos de su atención."
Welt lo miró con atención.
"¿Ocurre algo, Tornillum?"
El tornilla juntó las manos frente a sí.
"Aclaración: Existe un asunto que considero pertinente discutir con ustedes. Comprenderán mejor su naturaleza una vez lleguemos a la gran sala previa a la del capitán."
....
El salón previo al puente del capitán conservaba una gran elegancia, pensada para impresionar incluso antes de llegar al corazón de la nave. Las luces caían con suavidad sobre los paneles pulidos y las amplias ventanas dejaban ver el vacío estelar con tranquilidad.
El Viejo Oti sonrió afablemente mientras cruzaba sus manos, observando a las personas frente a él.
"Es curioso" Dijo con tranquilamente. "Cada cierto tiempo, la Corporación vuelve a sentarse frente a mí convencida de haber descubierto una forma de someterme ¿Con estrategia han venido a enfrentarme, jovencitos?"
Topaz sonrió mientras sostenía una pila de papeles contra su pecho.
"Señor Oti, dado el colapso administrativo reciente, creemos que Penacony enfrenta riesgos inmediatos sobre la asignación de capital y la gestión de liquidez. La Corporación propone implementar un sistema de supervisión dinámica que permita optimizar la circulación de activos mientras se asegura el cumplimiento de los indicadores de estabilidad financiera." Dijo. "Penacony ha logrado sostenerse durante eras gracias a una arquitectura económica excepcionalmente cuidadosa. Pero incluso los sistemas más sólidos se erosionan cuando el entorno cambia. Hoy la presión no proviene de guerras ni de colapsos internos, sino del mercado intersistémico."
El Viejo Oti ladeó la cabeza.
"Eso no es nuevo." Respondió. "He vivido suficiente tiempo como para ver cómo el capital aprende a disfrazarse de salvación por las bocas de las personas. Penacony no se mantenia aislada por ignorancia, sino por elección."
"Precisamente." Continuó Topaz sin cambiar su expresión. "El problema no es el aislamiento, sino su costo creciente. Las rutas comerciales se han encarecido. El acceso a inversión externa está condicionado. No por ineficiencia, sino por diseño."
Aventurino sonrió mientras se apoyaba sobre sus rodillas, ignorando la mirada de reproche que Topaz le estaba dando.
"Además, podríamos aplicar mecanismos de cobertura sobre derivados locales, ajustando el riesgo de mercado y estabilizando los retornos esperados del planeta. Por supuesto, todo sujeto a auditorías externas y revisión por ustedes mismos para garantizar transparencia."
Jade se cruzó de brazos.
"Si se consideran los ratios de solvencia y las fluctuaciones de crédito recientes, sería prudente estructurar un plan escalonado de liquidez controlada, donde la participación de inversores neutrales asegure la dispersión de riesgos. Cualquier acción quedaría sujeta a la autorización de la Familia y verificada por agentes independientes."
"Su propuesta está orientada a minimizar riesgos, pero Penacony no es un simple portafolio de inversión. Su solvencia depende de la gobernanza histórica y de los equilibrios internos, no de esquemas temporales externos. Si alguien piensa que con controles de riesgo puede imponerse sobre el equilibrio inherente, con mucho gusto les demostrare los errores en sus caminos." Dijo el Viejo Oti.
Topaz fruncio el ceño mientras cruzaba sus piernas.
"Nuestra intención no es sustituir la autoridad de la Familia. Solo ofrecer protocolos, métricas y verificaciones que aseguren que cualquier decisión de capital extraordinaria se alinee con los objetivos de Penacony y los compromisos de los accionistas."
Aventurino hizo girar una ficha en su mano.
"Y, por supuesto, los escenarios de estrés que hemos modelado consideran la posibilidad de contingencias inesperadas. Los instrumentos de cobertura, la diversificación de activos y la supervisión neutra de los miembros del Expreso Astral asegurara que cualquier pérdida potencial quede acotada sin comprometer la autonomía local."
Jade asintió.
"Un flujo de caja planificado, junto con trazabilidad en cada transacción y supervisión de terceros, permite que cualquier redistribución de capital sea verificable y reversible, en caso de que las métricas no se ajusten a los parámetros acordados por la Familia."
El Viejo Oti alzó una ceja con interés.
"Interesante. Veo que proponen medidas que simulan control y protección, pero… ¿creen que soy tan fácilmente influenciable como para aceptar instrucciones disfrazadas de sugerencias técnicas?"
Topaz se inclinó sobre la mesa de negociaciones.
"No buscamos instruir, señor Oti. Solo asegurarnos de que Penacony no quede vulnerable ante desequilibrios de mercado mientras se implementan sus decisiones estratégicas."
Los ojos de Aventurino se entrecerraron mientras su sonrisa se profundizaba.
"Sí. Y cualquier paso que demos se verificará mediante los registros de la bolsa y la participación de auditores neutrales, incluyendo a los miembros del Expreso Astral. Ellos actuarán como árbitros imparciales."
"Todo manteniendo intacta la autoridad de la Familia y preservando la autonomía de Penacony. Los activos circulan, pero los derechos y responsabilidades permanecen firmes bajo su supervisión." Dijo Jade.
Los asistentes del Viejo Oti colocaron una taza de té delante de él.
"Su entusiasmo es… notorio, pero su intención queda clara a los ojos de cualquiera con experiencia, ¿No es esto un intentento deliberado de guiarme hacia el camino que consideran más conveniente?"
Topaz apreto sus labios, mientras elegía con cuidado sus palabras.
"No es nuestra intención presionarlo, señor Oti. Solo queremos… presentar todas las medidas técnicas posibles para asegurar continuidad y rentabilidad."
"Naturalmente, nuestro interés es que Penacony funcione sin interrupciones. Garantizar retornos estables no es más que un efecto colateral de nuestra colaboración. Y que quede documentado, señor Oti que cualquier cambio en la administración o en la disposición de capital será auditado, reversible y sujeto a supervisión de terceros. Todo bajo su autoridad."
El Viejo Oti bebió tranquilamente su té sin verse particularme tocado por sus palabras.
"Aprecio la precisión y el detalle, pero no necesito demostraciones de buena voluntad ni promesas. Las acciones son lo que importa."
"Por ello proponemos mecanismos verificables y protocolos de auditoría continua. Todo sin afectar la independencia de la administración." Comentó Topaz mientras colocaba los papeles en la mesa.
"… Muy bien. Para que quede absolutamente claro, Penacony ya ha sido colocada en la bolsa desde ayer. La Familia mantiene la supervisión, los miembros del Expreso Astral actúan como observadores neutros, y cualquier acción que viole los acuerdos será objeto de sanción por parte de los accionistas mayores. No se requiere su aprobación adicional. Considero que el planeta ahora está equilibrado y protegido."
Aventurino sonrió con interés.
"Oh… no esperaba que se hubiera anticipado a esto, señor Oti."
"Niño, yo ya contaba las ganancias de mis proyectos cuando tú aún ni siquiera existias." Comentó tranquilamente. "En Penacony hay millones de ojos y oídos, si quiero saber algo. Difícilmente alguien podría impedirmelo."
Jade se puso de pie mientras escuchaba el sonido cercano de numerosas pisadas.
"En ese caso, señor Oti, nos complace saber que la transición hacia el mercado se ha implementado sin contratiempos y bajo su supervisión directa. La Corporación colaborará respetando los límites que usted ha determinado."
"Bien. Que se ejecute todo según lo acordado, y que los mecanismos de supervisión de los miembros del Expreso Astral funcionen correctamente. No necesito promesas; solo resultados verificables." El Viejo Oti asintió mientras les daba una mirada curiosa. "¿Quien iba a imaginar que lograrían obtener la cooperación de los Anónimos? Sabiendo de su fama a la hora de mantener sus acuerdos y de su propia moral y carácter, al menos se que si no puedo confíar en la Corporación, puedo creer en que serán puestos en su lugar si se rebasan los límites."
Pronto la una de las puertas adyacentes se abrió.
"Han llegado antes de lo previsto." Dijo Topaz.
A su lado, Aventurino sonreía, apoyado de manera despreocupada contra la mesa, girando una ficha metálica entre los dedos como si la reunión fuera poco más que un pasatiempo agradable.
"Siempre tan dramatica." Comentó con un tono frívolo. "Yo habría apostado a que llegarían justo cuando la conversación se pusiera interesante."
Topaz lo miró de reojo, antes de soltar un suspiro cansado.
"Este no es un juego, Aventurino ¿Podrias al menos dejarte de frivolidades en horas laborales?"
"Le quitas lo divertido a la vida." Respondió mientras sacudía la cabeza con decepción.
"Jade." Se presentó. "Un placer conocerlos al fin."
Su mirada recorrió al grupo con calma, deteniéndose lo justo en cada rostro, como si midiera un valor que solo ella podía ver.
"Los Anónimos del Expreso Astral. Confieso que verlos en persona resulta más interesante que los informes."
"Una palabra tan fea para algo tan emocionante." Intervino Aventurino, dando una palmada suave. "Nuevos riesgos y nuevas oportunidades. Personalmente, no veo cómo podría salir mal."
Topaz se llevó una mano a la frente.
"... Por eso es exactamente que me preocupó cada vez que me toca trabajar contigo en algo importante."
Aventurino se llevó una mano al pecho, como si le hubiesen dado un golpe criticó.
"Después de todo lo que hemos pasado juntos, esperaba un poco más de confianza ¿No podrias ser tan unida como lo soy con mis amigos del Expreso Astral?"
Aleph frunció el ceño con disgusto y se alejó de Aventurino evadiendo su intento de pasar su brazo por encima de su hombro.
"No recuerdo en ningún momento haber aceptado ser tu amigo."
"Vamos no seas así, Aleph." Respondió Aventurino con ligereza. "Las batallas compartidas crean vínculos. Ya sabes lo que dicen, no existen enemigos eternos."
Stelle le dio una mirada extraña.
"... Lo siento, no me gusta estar cerca de bichos raros que no son mis amigos."
Aventurino soltó una carcajada.
"Duele, pero lo aceptaré como parte del trato. Después de todo ¿No son los verdaderos amigos los que se insultan tranquilamente entre sí, sin afectar realmente su vínculo?"
Topaz negó con la cabeza, visiblemente cansada.
"Con su permiso." Dijo, dirigiéndose al grupo. "Lamento su comportamiento. Tiene la costumbre de entrar, desordenarlo todo y marcharse como si nada."
"Eso se llama estilo." Replicó él mientras se alejaba hacia la puerta.
Topaz lo siguió segundos después.
"¿No puedes tomarte nada en serio?"
"Claro que sí. Me tomo en serio ganar."
"... Maldito ludopata."
"Pff lo dices como si no fuera parte de mi encanto."
Mientras sus voces se desvanecian a medida que se alejaban, Jade se acercó.
Su atención se posó en Aleph. Sin pedir permiso, alzó la mano y la deslizó con suavidad por su mejilla aún inflamada.
Aleph abrió sus ojos con sorpresa mientras veía como su mejilla regresaba a la normalidad.
"Un pequeño obsequio."
Jade sonrió y colocó una tarjeta entre sus dedos.
"Considérelo una muestra de buena fe. Espero que en el futuro podamos colaborar, Vástago de la Exultación." Continuó. "Mientras el valor sea el adecuado, no existe límite para lo que puede obtenerse."
Antes de marcharse, se acercó lo suficiente para que solo el pudiera oírla.
"Piénselo con calma. Las relaciones más provechosas siempre comienzan así."
Jade se alejó con tranquilidad, perdiéndose por el mismo corredor que los otros dos.
Aleph fruncio el ceño mientras una gota de sudor descendía por desde su cuello hasta caer por su clavícula.
"... Esa mujer." Aleph no pudo evitar apretar la tarjeta de presentación en su mano.
Como una serpiente enrocandose alrededor de su presa, lista para hundirle sus colmillos.
"Es peligrosa."
